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La solidaridad musulmana y la crisis van de la mano en este mes de Ramadán

Han descendido las donaciones de alimentos que registran las mezquitas

Publicada en InfoMelilla el 9 de agosto de 2011

Agencia EFE

Fachada de la Mezquita del Buen Acuerdo
Fachada de la Mezquita del Buen Acuerdo

La solidaridad es uno de los pilares básicos del Ramadán, mes sagrado musulmán en el que tradicionalmente son muchos los melillenses que llevan de forma altruista alimentos a las mezquitas para que sean repartidos entre los más desfavorecidos y que éstos puedan también celebrar la ruptura del ayuno cada día.

Sin embargo, la crisis económica está haciendo mella en muchas familias melillenses, que se traduce en el descenso de donaciones que están registrando algunas mezquitas.

En el Cementerio Musulmán la crisis se está notando bastante, aunque no impide que todos los días puedan preparar un menú de Ramadán para todos aquellos que se acercan a romper el ayuno a última hora del día, y también para las familias que como no tienen apenas recursos acuden a la mezquita para recoger la comida y llevarla a su casa.

En declaraciones a EFE, el responsable del Cementerio Musulmán, Hach Mimón, ha explicado que en estos primeros pasos de Ramadán ha habido días en que varias decenas de padres o madres de familia han recurrido a la mezquita para poder poner la mesa en sus casas en la puesta de sol.

"Antes vino una mujer que tiene siete hijos y no tiene nada, así que le he dado una taza grande de harera, siete barras de pan, huevos y dátiles para que puedan comer", dice Hach Mimón mientras atiende a más de medio centenar de personas que ese día han ido al Cementerio Musulmán a romper el ayuno con una gran hospitalidad y humildad.

"Estamos aquí todos los voluntarios este mes para ayudar a los pobres", explica el responsable del camposanto, que se muestra muy agradecido por aquellos que ayudan de forma altruista a cumplir con esta función donando alimentos.

"Gracias a Dios, en Melilla todavía hay gente buena", comenta antes incluso de romper el ayuno mientras los comensales ya van por el segundo tazón de harera.

Hach Mimón ha podido vivir en primera persona la evolución de la solidaridad melillense porque lleva desde 1994 trabajando en Ramadán para servir a los demás, y por eso recuerda que "antes la gente daba mucho, pero ahora ya no es como antes y traen poco".

Sin embargo, prefiere pensar en positivo y rápidamente recuerda que un voluntario ha aportado 400 barras de pan para ayudar a todos los que van diariamente a romper el ayuno al Cementerio Musulmán, casi todos inmigrantes del CETI y menores extranjeros del Fuerte de la Purísima, que prefieren cenar allí en vez de en sus centros tras rezar en la mezquita.

Hach Mimón y los seis o siete voluntarios que le ayudan durante todo el día a preparar la ruptura del ayuno se vuelcan con todos los comensales, porque son conscientes de que no están pasando por un buen momento al tener que celebrar el mes de Ramadán lejos de sus familias.

Entre ellos hay niños, jóvenes y mayores, de varios países y distintos idiomas, que comparten en torno a pequeñas mesas sin lujos alimentos donados por melillenses anónimos y cocinados por voluntarios.

Todo ello en el patio de la mezquita, contemplando cómo la puesta de sol enrojece y va apagando el cielo melillense al mismo ritmo que se vacía la olla de harera, que siempre tiene un gran éxito entre todos los que la prueban.