Local
La familia perfecta.
Los Domenech, ejemplo vivo de una más que viva familia melillense
Lo importante es la unión y el subsiguiente contagio de felicidad. En esta cuestión, María Jesús y los suyos son ejemplo exclusivo a seguir siempre .
Publicada en MeliYa el 29 de diciembre de 2011
MeliYa.com
¿Hay alguien más activo que Chus-Illa Domenech?. Nos parece que no, que resulta casi imposible encontrar una familia melillense que viva tan intensamente los 12 meses del año y, por ende, la Navidad. La Navidad que les lleva a abrir sus puertas exhalando una alegría contagiosa. Lo de menos es qué se come -se come muy bien, oiga- o qué se bebe. Lo importante es la unión y el subsiguiente contagio de felicidad. En esta cuestión, María Jesús y los suyos son ejemplo exclusivo a seguir siempre y cuando se quiera uno de ir de este mundo con un recuerdo agradable e imperecedero.
La mesa para estas fiestas es el símbolo de la unión y la alegría. Tonos rojos combinados con otras tonalidades de contrastes pero lo importante es el factor humano, quienes se sientan como anfitriones o como invitados en la mesa mágica navideña. Saben que acaban de condenarse a una dosis felicidad marca de la casa Doménech. La vida puede ser agradable en unas ocasiones y menos, en otras pero todo depende del espíritu del viviente. Si se quiere vivir en condiciones, hay que tener espíritu vital. Disfrutar no sólo del minuto sino del segundo, del instante.
Son –ella y su padre don Vicente- voluntarios de Cruz Roja de España pero lo son porque, a diferencia de tantos, asumen un compromiso serio con la sociedad que les rodea, vaya, que cada noche duermen con una tranquilidad de conciencia envidiable. Como dicen los clásicos, duermen ‘a la pata, la llana’. Y viven intensamente.
Lo pasan de gloria en Feria y en Carnavales –de hecho, siempre gana el matrimonio-, reciben a los Reyes en la Plaza de España con calor y felicidad, celebran las victorias de la Selección Nacional. Más pareciera que encuentran –en cada momento. Un argumento vital, una razón de peso para sentirse felices y ser capaz de transmitirlo. No hay más que asomarse al perfil de María Jesús para comprobar que es una miembro de una familia feliz. ¡Dios, con la que está cayendo, ser feliz es una auténtica proeza!.
Estas almas son exportables, máxime cuando sabemos qué nos espera en un futuro inmediato. Las anunciadas privaciones, los recortes, la crisis. Asomarse un momento a la casa de los Doménech es precisamente el antídoto del mal augurio, asomarse a una casa llena de alegría y amor compartido. Qué Navidad están pasando esta buena gente.