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Los scouts melillenses, 39 años de movimiento social a la velocidad de un 'cohete'
Según su fundador se trata de fomentar el “desarrollo físico, espiritual y mental de los jóvenes para que puedan constituirse en buenos ciudadanos”.
Publicada en MeliYa el 9 de octubre de 2011
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Scout, en el idioma de Shapeskeare, viene a significar 'cohete', aunque el insigne literato no llegara a comprender el significado de cohete. En el mismo idioma escultismo significa explorar y agruoa en 165 países a jóvenes con inquietudes cercanas al medio ambiente y a la aventura. Nació el movimiento en 1.908 de la mano de un coronel del Ejército de Su Graciosa Majestad, posteriormente elevado a ‘sir’, Robert Stephenson Smyth Baden-Powell. Según su fundador se trata de fomentar el “desarrollo físico, espiritual y mental de los jóvenes para que puedan constituirse en buenos ciudadanos”.
Bueno, pues en Melilla los tenemos. Son casi un centenar de chavales y monitores y llevan trabajando casi 40 años en la idea de Stphenson, adecuándose, como es natural, a la evolución de los tiempos y a las particularidades de Melilla. Se trata, según sus responsables de llevar a cabo “actividades lúdicas con objetivos educativos, en las actividades al aire libre y en el servicio comunitario, estos últimas con el objeto de formar el carácter y enseñar de forma práctica valores humanos”. Es decir, respeto absoluto al entorno, a la comunidad y a la persona.
Han estado años itinerando, es decir, sin sede fija aunque la hospitalidad de la familia del Colegio La Salle El Carmen siempre ha estado presente en la vida y actividades de los scouts melillenses, acaso porque el santo francés fundador, San Juan Bautista, defendería a capa y espada la idiosincrasia del movimiento. Pero la Ciudad Autónoma, hace unos meses, se acordó de los scouts y cedió a la institución que preside Belén Fernández Bonameison unos metros cuadrados en las superficies del Foso del Hornabeque, aquel que da acceso a la Plaza de Armas.
Dice el presidente nacional del movimiento, Julio del Valle, que la disposición del local es idónea para seguir desarrollando “la misma vocación de servicio para niños y jóvenes para trabajar por un mundo más justo y solidario”. Y mucho más en los tiempos que corren, tiempos presididos por la crisis económica que asola a unos más que a otros pero que sigue haciendo temblar a los mercados financieros día sí y día no.
La vocación de scout se suele heredar de padres a hijos y, con anterioridad, de abuelos a padres a base de ‘cohetes’, a base de, con dignidad y tolerancia realizar un canto diario a la grandeza del ser humano y a los valores de la Naturaleza. Son 103 años de existencia mundial y 39 de presencia en Melilla, sociedad, por cierto, necesitada de síntomas solidarios por sus cuatro costados.