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Historia
Reina Regente, el zoco camino de Cabrerizas Altas
Hasta entonces, sólo la Plaza de Carros o el Foso del Hornabeque eran los lugares de intercambio, compra o venta mutua de productos rifeños o nacionales.
Publicada en MeliYa el 2 de octubre de 2011
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Gracias a la difusión electrónica de la historia de Melilla que suele realizar el presidente de la Asociación de Estudios Melillenses (AEM), Jesús Sáez Cazorla, llega a nuestras manos un trabajo de Francisco Saro Gandarillas -primer presidente y presidente de honor de la AEM- que confirma la existencia del primer zoco en territorio nacional español y lo sitúa en las inmediaciones del fuerte de Reina Regente. Hasta entonces, sólo la Plaza de Carros o el Foso del Hornabeque eran los lugares de intercambio, compra o venta mutua de productos rifeños o nacionales, bajo estrecha vigilancia de la guarnición melillense.
Fue tras el Desastre de Annual, cuando cantidad de comerciantes rifeños abandonan el territorio melillense –salvo algunos del Muro X (Mantelete)- y se pierde el intercambio comercial entre Melilla y sus cercanías. Para no perder este intercambio, el comandante general Cavalcanti ordena en agosto de 1.921 la habilitación de un zoco junto al fuerte de Reina Regente. El proyecto nació 15 años en la mente de Eusebio Redondo Ballester, ingeniero de la Junta de Arbitrios, pero nunca vio la luz. No estaba Melilla para inventos extra-radio.
Saro Gandarillas nos cuenta que la vigilancia en el zoco correspondía a la Guardia Civil que perseguía, sobre todo, a los acaparadores, aquellos que ‘compraban todo el producto para revenderlo a superior precio’. Y, además, ofrece la lista de precios habitual en Reina Regente: una gallina costaba 3 pesetas; un pollo, 2 pesetas; una docena de huevos, 1,75 pesetas y sólo 25 céntimos el kilogramo de patatas. Todo ello para una población eminentemente obrera cuyo cabeza de familia cobraba entre 3 y 4 pesetas al día. Los mineros conseguían sueldos de 4 a 6 pesetas y las costureras entre 1,50 y 2 pesetas diarias.
Curiosamente un producto muy demandado en Reina Regente era el tabaco, procedente del contrabando, pero que se creía procedente de la factoría Jorro de Nador, que también llegaba a Melilla. Junto a la labor de tabaco, los productos del campo, por parte rifeña y los artilugios domésticos o de utilidad rural que procedían de la Península eran bien apreciados. Con ello, en plena Campaña de África se evitó que la mayoría del género comercial acabase en poder de las harcas rifeñas enemigas que no depusieron su actitud beligerante hasta el desembarco hispano-francés de Alhucemas.
Paco Saro evidencia, por otra parte, la efímera existencia del zoco de Reina Regente porque fue suprimido el 15 de junio de 1.923 –menos de dos años de funcionamiento- por el presidente de la Junta de Arbitrios, el general Echagüe, por orden del nuevo comandante general, Martínez Anido.