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Se cumplen 20 años de la firma del Tratado de Amistad entre España y Marruecos

La situación de Ceuta y Melilla, que Marruecos reivindica periódicamente por considerar ciudades ocupadas, y el conflicto del Sáhara Occidental son los dos principales escollos que permanecen inalterados veinte años después

Publicada en InfoMelilla el 4 de julio de 2011

Agencia EFE

Se cumplen 20 años de la firma del Tratado de Amistad entre España y Marruecos

La firma del Tratado de Amistad, Buena Vecindad y Cooperación entre España y Marruecos cumple hoy 20 años, coincidiendo con un momento en el que las relaciones están plenamente normalizadas después de algunas crisis en el último año que tensaron la interlocución entre ambos países.

El tratado, suscrito en Rabat con Don Juan Carlos y el fallecido Hassan II como testigos, elevó la relación bilateral al más alto nivel y sirvió para dejar atrás las diferencias originadas por la Marcha Verde en 1975, que forzó la salida de España del Sáhara Occidental.

Los encargados de rubricar el documento en el Palacio Real de Rabat el 4 de julio de 1991 fueron el expresidente del Gobierno Felipe González y el entonces primer ministro marroquí Azedin Laraki.

El texto subrayaba la voluntad de los dos países de potenciar sus vínculos políticos y promover la colaboración en todos los terrenos, bajo los principios del respeto a los derechos humanos y de la legalidad internacional.

También manifestaba el deseo de ambas naciones de respetar su soberanía, el principio de no intervención en los asuntos internos, el rechazo del uso de la fuerza y el arreglo pacífico de las controversias.

Uno de los compromisos de aquel tratado fue la celebración de cumbres entre los jefes de Gobierno.

Desde entonces, se han celebrado nueve reuniones de alto nivel, la última de ellas, en diciembre de 2008 en Madrid.

La intención de los dos Ejecutivos era haber celebrado una nueva edición el pasado año, pero no pudo ser debido al rebrote de tensiones diplomáticas.

Las quejas marroquíes por el trato recibido por sus nacionales en el paso fronterizo de Melilla y la condena del Congreso de los Diputados de la violencia en el desalojo del campamento de El Aaiún el pasado mes de noviembre impidieron convocar la reunión, que sigue sin tener fecha.

Con la llegada a Madrid en enero del nuevo embajador marroquí, el saharaui Ahmedu Uld Suilem, las cosas se calmaron y terminaron de encauzarse con la visita de Don Juan Carlos a Marraquech el pasado 9 de mayo, días después del atentado cometido en esta ciudad.

El vigésimo aniversario del Tratado de Amistad coincide además con la aprobación por una amplia mayoría de la reforma constitucional planteada por Mohamed VI en el referéndum del pasado viernes.

El Gobierno español se ha felicitado por los cambios introducidos en la Carta Magna que, entre otras medidas, consolida la separación de poderes, crea la figura del presidente del Gobierno, fortalece el papel del Parlamento y suprime algunas funciones del rey, aunque manteniendo un amplio poder.

A pesar de la buena sintonía actual de la relación hispano-marroquí, algunas cuestiones hacen que siga habiendo una desconfianza latente.

La situación de Ceuta y Melilla, que Marruecos reivindica periódicamente por considerar ciudades ocupadas, y el conflicto del Sáhara Occidental son los dos principales escollos que permanecen inalterados veinte años después.