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Malos tiempos.

Tiempos de crisis para una institución histórica, el Centro de Hijos de Melilla

Esto viene de antiguo. La falta de empatía de los presupuestos públicos viene presidiendo el difícil acontecer diario del Centro de Hijos de Melilla.

Publicada en InfoMelilla el 6 de noviembre de 2011

InfoMelilla.com

Han pasado 12 meses desde la última alusión que hacíamos al día a día del Centro de Hijos de Melilla. Hoy, como diría Julio Iglesias, 'la vida sigue igual', sigue igual de desesperanzante, más si cabe con la llegada oficial de la crisis económica a todas las instituciones de la ciudad, empezando por la Ciudad Autónoma. Pero esto es más importante que una situación coyuntural. Esto viene de antiguo. La falta de empatía de los presupuestos públicos viene presidiendo el difícil acontecer diario del Centro de Hijos de Melilla, esa histórica institución que refundara en los sesenta el recordado don Eduardo León Solá.

Tiempos de crisis para una institución histórica, el Centro de Hijos de Melilla
Tiempos de crisis para una institución histórica, el Centro de Hijos de Melilla

Las Pascuas se presentan como casi todos los años: con muchas incertidumbres El alquiler del céntrico local de la avenida de Cautelar sigue creciendo, insufrible, y esta circunstancia –por mucho que se comporten con determinada puntualidad las cuotas de los socios- hace depender la vida del Centro de un trasiego económico casi insoportable. Cierto es que, muy de vez en cuando, la Ciudad Autónoma aporta algo; tan cierto como que ese aporte no llega para pagar gastos.

Tiempos de crisis para una institución histórica, el Centro de Hijos de Melilla

La directiva de ‘los joaquines’ no puede seguir llevando con estoicidad la carga de responsabilidad que supone velar por los designios de un símbolo de la Melilla del último siglo. No se lo merecen porque conocemos a pocas juntas directivas que lleven tan escrupulosamente las cuentas de la institución, con don Luis Rivero a la cabeza, como el Centro de Hijos de Melilla. Se van a ver privados de la organización de determinados acontecimientos como ese torneo de juegos de mesa que recuerda la figura de su fundador, León Solá.

Tienen el mérito de su pulcra educación –jamás exigen, jamás alzan la voz, lo que no pueden decir otros- y la sonrisa en sus caras llueva lo que está lloviendo. Acaso tanto miramiento con las instituciones ‘oxigenadoras’ actúe como lacra de sus pretendidos logros. Ellos siguen haciendo lo que pueden: abrir sus puertas a todos los melillenses, comerse un plato de sardinas asadas, preparar un arroz en el que falta un gran arrocero y mejor amigo, Manolo Rosa…y muy poco más porque las visitas a la ‘casa grande’ siguen siendo infructuosas o casi.

Aún así los miembros del Centro de Hijos de Melilla merecen el cariño de los ciudadanos de este pueblo aunque sólo sea por el hecho de haber sabido llevar a sus costales la responsabilidad del mantenimiento de una institución social que también tiene su hueco en la historia de Melilla.

Tiempos de crisis para una institución histórica, el Centro de Hijos de Melilla