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UPyD asegura que el "escándalo" de las subvenciones a la Federación de Fútbol pasará factura al PP
Guerra cree que de demostrarse las acusaciones, podrían poner “en jaque” a la totalidad de los miembros del Gobierno
Publicada en InfoMelilla el 4 de enero de 2011
Tras los recientes rumores aparecidos sobre el posible cese del consejero de Deportes, Francisco Robles, como consecuencia de las “graves” denuncias vertidas sobre el proceso de subvenciones otorgadas a la Federación Melillense de Fútbol, el coordinador de Unión, Progreso y Democracia (UPyD) en Melilla, Emilio Guerra, considera que, como ya predijo en su día, “el asunto se le ha escapado de las manos a Imbroda, que es en definitiva, el primer responsable de semejante desaguisado”.
Según UPyD, el ejecutivo del Partido Popular se encuentra “dividido y muy preocupado”, ya que de demostrarse las acusaciones, podrían poner “en jaque” a la totalidad de los miembros del Gobierno que, según parece, tratan ahora de escurrir el bulto y cargar contra los técnicos y funcionarios de la administración local, en una huida cobarde, vergonzosa e hipócrita”.
En opinión de Emilio Guerra, desde la llegada de Imbroda a la alcaldía acompañado de Robles como responsable del área de Deportes, las políticas deportivas de la ciudad, que siempre fueron sectarias e injustas, “se convirtieron además, en un reparto indiscriminado de regalitos entre amiguetes, supuso una intromisión y control político férreo de las federaciones y clubes en su funcionamiento interno, además de un caprichoso y nada eficaz uso de presupuestos millonarios, que ahora, superan los once millones de euros”.
Para UPyD, en caso de producirse el de Francisco Robles, sería “intrascendente e inútil, ya que el daño está hecho y las reparaciones difícilmente evaluables”. Guerra recuerda que UPyD siempre ha pensado que la dirección política de la consejería de Deportes “es un fracaso de partida, puesto que se basa en criterios partidistas y no esta al servicio de la generalidad de los ciudadanos. Y así llevamos diez años dilapidando y derrochando dinero público, mientras el máximo responsable, Imbroda, se dedicaba a ascender y proteger a Robles para seguir compensándole por su transfuguismo”.