Opinión

A Salvador Ramírez Vélez

Publicada en InfoMelilla el 9 de mayo de 2012

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.

Remitidos

Siempre es difícil enfrentarse a una hoja en blanco y más aún cuando va dirigido a un periodista excepcional que lo hacía todos los días como si de respirar se tratase.

Amigo, nos conocimos en este mundo de la prensa y me parece justo hacerte un homenaje en este medio, en el que fue tu vida, en el que tantísimos grandes artículos nos regalaste. Sabes que escribir no se me da bien y me cuesta una barbaridad. Seguro que desde arriba estarás leyendo esto con tus gafas puestas y esperando a que lo termine para darme mil y un consejos de cómo puedo mejorar mi gramática, pero me vas a perdonar y me vas a permitir que saque un trocito de lo que llevo dentro, un trocito porque no hay espacio suficiente para sacarlo todo.

Cada vez que me acuerdo de ti, que no son pocas veces al día, no puedo remediar que asome una gran sonrisa en mi cara y, por qué no decirlo, muchas veces me sorprendo incluso con una sonora carcajada. Creo que no se puede definir mejor lo que nos has dejado. Me has dejado infinidad de grandes momentos, de risas, de reír hasta terminar llorando y, me vas a permitir que lo confiese, algunos momentos de "vergüenza" incrédula, de "no me puedo creer que lo haya podido hacer" porque así eras tú, alegre y espontáneo como sólo tu podías ser.

Tuve el privilegio y la suerte de trabajar contigo bastante tiempo, de aprender de un grande, de tener siempre a un grandísimo amigo en la mesa de al lado -No puedo imaginar un mejor compañero-. Me enseñaste mucho de tu profesión, que completabas con la mía cuando te hacía falta para alguno de tus grandes reportajes, pero lo más importante que me enseñaste es a disfrutar de los momentos que te da esta vida, a respirar hondo y contar hasta diez antes de cometer alguna locura, a reírme hasta de mi sombra, a que por muchas cornadas que te de la vida hay que seguir adelante con toda la fuerza del mundo y la mejor de las sonrisas en la cara. Te recordaré siempre mirándome con cara paternal y dándome consejos de como afrontar tal o cuál situación.

Podría contar millones de cosas de ti, son tantas que se me arremolinan en la cabeza y cuando quiero escribirlas no se cómo puedo hacerlo, no se como poder expresar con unas cuantas letras el sentimiento y la fuerza que tienen esos recuerdos, así que creo que me las voy a guardar para mi, aunque tú bien sabes y conoces de primera mano todas y cada una de ellas.

He decidido que quiero seguir viéndote, aunque sólo pueda ser en mi cabeza, seguir entrando un día tras otro por la puerta de mi antigua oficina y al verte la cara pensar "¿qué tendrá preparado para hoy?", quiero seguir sentándome en mi antigua mesa viendo que me has dejado algún "regalito" encima del teclado, seguir tomándome café contigo, seguir asistiendo a conciertos, seguir viéndote pasear a tu perro, seguir viéndote en tu casa con los tuyos...en definitiva, he decidido seguir disfrutando de ti. Nunca jamás te ví un mal gesto, una mala cara o escuché de tu boca una palabra más alta que la otra y eso, querido amigo, en los tiempos que nos ha tocado vivir, es casi imposible.

Te has ido demasiado temprano, y me has dejado un vacío difícil de llenar, pero no me has dejado sola. Has dejado en este mundo dos pedacitos de ti, tus hijos, a los que tengo el honor y el privilegio de conocer y de disfrutar. Me has dejado algo muy importante, me has dejado una gran amiga que, sin lugar a duda, está hecha a tu imagen y semejanza. Me has dejado a alguien que quiero y admiro tanto como te quería y admiraba a ti y, aunque ahora me parezca imposible, a buen seguro que pasaremos unos grandes momentos recordándote.

Amigo mío, va siendo hora de despedirnos y esto si que me resulta difícil, jamás se me ocurrió pensar que me faltarías. Espero que hayas tenido un buen viaje y seguro que ahora estarás sentado en una mesa con Manolete discutiendo de esos temas taurinos que tanto te gustaban y con los que tanto me “chinchabas”. Disfruta mucho querido amigo, pero no te olvides de dedicarnos una miradita de vez en cuando que por aquí abajo somos muchos los que todavía necesitamos de ti. Y recuerda que tenemos unas cervezas pendientes que algún día, sin ningún tipo de duda, nos tomaremos juntos. Hasta siempre "viejo".

Raquel Fernández de Tejada Naya