Entrevista · Semana Santa

Calderón: "La grandeza de la Semana Santa de Melilla es la multiculturalidad y el respeto que recibe del resto de confesiones religiosas"

Hermano Mayor de la Cofradía de la Soledad y del Cristo de la Paz, Francisco Javier Calderón, vive su primera Semana Santa como presidente de la Agrupación de Cofradías de Melilla

Publicada en InfoMelilla el 4 de abril de 2012

Carmen Gaona Sáez

Calderón: "La grandeza de la Semana Santa de Melilla es la multiculturalidad y el respeto que recibe del resto de confesiones religiosas"

Cofrade desde antes incluso de nacer, Francisco Javier Calderón, ‘Kiko’ como le conocen sus amigos, desprende al hablar una pasión sin límites por la Semana Santa de Melilla, de la que asegura sentirse muy orgullo, y no puede ocultar la emoción cuando hace mención a 'su Soledad o a su Cristo de la Paz', de cuya cofradía es Hermano Mayor desde hace años. Ahora vive inmerso en un nuevo reto, presidir la Agrupación de Cofradías de la ciudad, algo que considera un todo un honor. Justo cuando Melilla se sumerge de lleno en la Semana Mayor de los cristianos y cuando las calles comienzan a oler a incienso, Calderón ha querido abrir su corazón a InfoMelilla para hablarnos de ‘su Semana Santa’.

Usted lleva años implicado en la Semana Santa de Melilla, sin embargo este año es el primero que lo hace como presidente de la Agrupación de Cofradías, ¿qué le llevó a tomar este camino?

En primer lugar, tengo que decirte que nunca me planteé ser presidente de la Agrupación, pero en la vida hay momentos en los que te ves inmerso en diversas circunstancias que te conducen a tomar decisiones. Hubo una propuesta por parte de un grupo de cofradías que me ofrecieron la posibilidad de afrontar el reto y, aunque nunca lo había pensado, de una manera real lo acepté. ¿Por qué? Porque el espíritu cofrade está conmigo antes de nacer y me moriré siendo cofrade, y pienso que desde esta responsabilidad puedo servir a las cofradías con mi experiencia de años. Además, ser presidente de la Agrupación con cinco cofradías y con la coordinación interna que hay en todas ellas, no es una carga, es un honor.

¿Cómo se vive la Semana Santa desde esta nueva perspectiva?

Durante los días previos, como cofrade, siempre se siente ese gusanillo interno que tenemos y que está deseando que llegue el momento clave tras un año de trabajo en la cofradía. Como presidente de la Agrupación ya no sólo te preocupa su cofradía, sino que piensas además en otros muchos aspectos, como que todo salga perfectamente, que la Semana Mayor desde el Domingo de Ramos al Domingo de

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Resurrección sea digna, que el tiempo acompañe, que todas las cofradías salgan a su hora, sin problemas y que estén arropadas por la gente, porque las cofradías son de la gente, de todo el pueblo. En definitiva, que llegue el Domingo de Resurrección y que todos, gozosamente, podamos estar junto a la Virgen del Rocío y al Resucitado en la Plaza de España con la tarea hecha y con la satisfacción de haber cumplido un años más. Y a partir de ahí esperar a la Semana Santa de 2013.

Uno de los problemas que tradicionalmente sufre la Semana Santa de Melilla es que los melillenses suelen salir de la cuidad aprovechando los días festivos, con lo que, en algunas ocasiones, las calles no ofrecen la imagen que se podría desear, ¿sigue siendo esto así?

En Melilla somos los que somos, somos 80.000 habitantes, de ellos cristianos habrá unos 40.000, pero el número de cristianos practicantes que viven la Semana Santa en su expresión de catequesis en la calle, de estaciones de penitencia, se reduce bastante. Si a ello le sumamos que todos estamos inmersos en una vida que nos lleva a querer romper su ritmo normal cuando aparece un día festivo y que queremos salir y evadirnos de la rutina, entonces nos lleva a esta circunstancia que se da en Melilla y que es verdad. Yo siempre digo que hay que poner muchos barcos en Melilla en esta época, pero para traer gente, no para llevar. Es un deseo tonto que no puede ser una realidad, pero que es así. Tenemos que concienciarnos e implicarnos los cofrades en buscar la forma de que los melillenses sientan la necesidad de que en estos días deben estar aquí, acompañar a las cofradías, que las cofradías son suyas y que necesitan el apoyo de todos. En la medida que seamos capaces de buscar esa fórmula de unión entre todos, lograremos que los ciudadanos se busquen otros días a lo largo del año para cambiar el chip y que necesitemos estar en nuestras estaciones de penitencia todos juntos como una piña. Ojalá sea así.

Otro problema de nuestra Semana Santa suele ser la falta de portadores, ¿a qué es debido y qué puede hacer la Agrupación de Cofradías por solucionarlo?

Efectivamente, como te decía antes, el número de personas comprometidas con las cofradías es el que hay, y lo único que podemos hacer es concienciar a la gente para que tenga la necesidad de estar aquí en vez de fuera, que sepan que su presencia es importante y necesaria. Cada cofradía es soberana y decide cómo buscar la fórmula de nutrirse de sus

cofrades, portadores, de sus penitentes… Yo ahí no voy a entrar, ha habido otras cofradías que han pasado por esos problemas otros años y lo han solucionado buscando otras formas de portar los tronos, como la Cofradía del Nazareno, que decidió llevar los tronos al estilo sevillano, que necesita un número menor de costaleros. La imaginación y el buen hacer de cada cofradía debe primar para intentar que ese problema se solucione de alguna manera. En la Cofradía de la Soledad no hemos tenido nunca un problema de este tipo, auque en el caso del Cristo de la Paz no estamos en overbooking, por lo que pienso que si tuviéramos que sacar alguna vez al Cristo a hombros en Vía Crucis, lo haríamos. La estación de penitencia se haría, de otra manera, pero se haría.

¿Cómo está afectando la crisis a la Semana Santa y a las cofradías?

La crisis nos afecta a todos y en todo. Las cofradías se nutren de unas cuotas de cofrade y también de una subvención que no es la que nos gustaría, pero sí importante y es de agradecer por parte de la Ciudad Autónoma, que nos aporta una cantidad que repartimos a partes iguales. Las cofradías de Melilla no son unas cofradías ricas y además tenemos una labor social importante, por lo que intentamos sacar a nuestros titulares con la mayor dignidad posible. Igual que en otras épocas hemos podido tener cierta alegría en las ornamentaciones, en estos momentos no podemos hacerlo, pero tampoco pasa nada, porque lo importante aquí es el Cristo o la Virgen, lo demás es algo que acompaña, que hace la estación de penitencia más especial si eso es posible. Vuelvo a hacer referencia a la Cofradía de la Soledad para recordar que la virgen no lleva ningún tipo de joyas ni adornos especiales, simplemente salimos rezando el santo rosario y con eso está más que cumplida nuestra misión. Además, triste sería una cofradía si la sustentación económica que tiene la dedicara sólo a ese momento, porque pienso que hay necesidades más importantes, como ayudar a las familias que pasan necesidades.

¿Qué papel juegan los jóvenes en la Semana Santa?

Los jóvenes juegan un papel importantísimo, porque sin jóvenes el futuro de las cofradías no tendría ningún sentido. Yo ahora mismo estoy con un gozo interior que se me nota por todos los poros en el

tema de los jóvenes, porque en concreto en mi Cofradía está habiendo una eclosión de jóvenes con una fuerza terrible que nos está revolviendo a todos de una manera muy especial. Todas las cofradías intentamos que esa tradición no se pierda, los jóvenes no son el futuro, son el presente y tenemos que cultivarlos, potenciarlos e introducirlos.

Son muy conocidas las semanas santas de Sevilla o de Málaga, pero ¿qué tiene de especial la de Melilla?

Es una pena que no podamos mostrarla como se pueden mostrar las demás, las de otros sitios, pero pienso que la Semana Santa de Melilla tiene una grandeza muy muy especial gracias a su multiculturalidad, a las cuatro confesiones distintas que son capaces de convivir, de aceptarse y de respetarse, y esa es su mayor grandeza. El respeto que nos tienen, el respeto con que se ve y compartimos momentos como el que se vive el viernes por la noche en el Callejón de la Soledad, donde el trono se deja durante un rato a todo aquel que quiera acercarse, y ver allí a hindúes, musulmanes o hebreos debajo del trono es muy especial. Melilla tiene esa grandeza y las demás confesiones respetan de manera extraordinaria los momentos que queremos vivir los cristianos durante la Semana Santa. También recuerdo cuando subíamos por el Barrio del Carmen, una zona donde viven muchas familias musulmanas que engalanaban sus balcones con mantas al paso de alguien en quien no cree, pero que respetan. En Melilla tenemos que sentirnos muy orgulloso y además tenemos que saber decir la grandeza que tenemos en esta tierra con cuatro confesiones que somos capaces de convivir y hacer todavía más grande a Melilla.

¿Está suficientemente promocionada la Semana Santa de Melilla?

Tampoco es que podemos promocionarla mucho, ya que cuando una familia quiere venir tiene que gastarse mucho dinero, y eso lo complica. Indudablemente se está haciendo un esfuerzo ímprobo por parte de la Viceconsejería de Turismo por potenciar paquetes turísticos. Sería ideal y como melillenses nos sentiríamos orgulloso de ser un atractivo para que viniera gente a conocer Melilla a través de la Semana Santa. Ojalá en un futuro todo estos pasos fructifiquen y se pueda conseguir que igual que hay gente que tiene la necesidad de viajar fuera, haya gente que tenga la necesidad de venir a Melilla.

Elija un momento especial de nuestra Semana Santa

Si soy objetivo te hablo de mi Soledad, porque respiro por ella por los cuatro costados, o de mi Cristo de la Paz. Pero pienso que la Semana Santa tiene muchos momentos. ‘La Pollinica’ en el Parque Hernández es algo muy especial y además con la banda de la Legión, que tiene su impronta en ese momento. El Lunes, la Sentencia con su paso sevillano y en la soledad interna de ser la única cofradía que sale ese día pero que se siente

acompañada por la gente. El Martes, con esa forma de llevar al Humillado con una cadencia casi militar es algo muy especial. El Miércoles hablamos de la historia de Melilla que se hace Nazareno y se hace calle y estación de penitencia, y el Pueblo se convierte más en Pueblo en las calles de Melilla. El Jueves tiene muchos momentos especiales con la Virgen del Mayor Dolor, el Flagelado que baja, la Virgen del Rocío, el Cautivo con la liberación del preso, y ese pedazo de Cristo de la Paz que inunda y llena de paz a Melilla. El Viernes hablamos del Santo Entierro, de la Virgen en su Soledad del Pueblo, de la Virgen de las Lágrimas, del Cristo de las Buganvillas, de la Virgen de la Piedad, y si te hablo de la Soledad mejor me callo, porque lo inunda todo, es la Señora de Melilla, el silencio, el fervor , el recogimiento, el apagar de las luces y encendido de las velas, el rezo del rosario, es el no llevar banda ni honores sino un tambor destemplado. Y el domingo de Resurrección en la Plaza de España es el azul del cielo de Melilla, el calor de todos, que Cristo ha resucitado y se encuentra con su madre, la novia de Melilla. Y desde ahí empezamos a esperar los 364 días que quedan para volver a retomar esa Semana Mayor.

Tengo entendido que este año se celebra el cabildo de elecciones de la Cofradía de la Soledad y del Cristo de la Paz, ¿dejará de ser Hermano Mayor?

Efectivamente, este año es el año de cabildo de elecciones, no te digo que este cansado, pero llevo demasiado años al frente de la Cofradía con el honor de ser el Hermano Mayor, y hay mucha gente que puede tomar las riendas porque ser Hermano Mayor es algo muy especial. No te digo que no vaya a presentarme, no es mi intención, me gustaría que todos los hermanos cofrades de la Soledad buscáramos fórmulas para iniciar una nueva etapa. Pero si tuviera que repetir porque así se considera, me lo plantearía, aunque en principio mi pensamiento es que venga alguien con nuevas ideas y que la Cofradía continúe siendo aquella que tuvo el honor de iniciar una nueva andadura en el resurgir de las cofradías en el año 80, que se ha asentado y que es una de las más importantes de la ciudad.

¿Cómo le gustaría que le recordaran los futuros cofrades?

Pues es algo que no me he planteado nunca, pero pienso que como alguien que estuvo ahí y que dejó su impronta y su manera de ser, y que si mérito alguno tuvo alguna vez es que supo rodearse de la mejor gente para que la Cofradía esté donde está y que aprendió de ellos e intentó servirles.