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El Barkani advierte de que no se dejará presionar por ningún colectivo

La Delegación del Gobierno mantendrá su postura sobre la necesidad de que la inmigración sea legal, de una temporalidad real en la estancia de inmigrantes en el CETI y del derribo del poblado de chabolas

Publicada en InfoMelilla el 22 de febrero de 2012

Elena Montero

El delegado del Gobierno, Abdelmalik El Barkani, ha asegurado que su línea de trabajo en materia de inmigración seguirá siendo la misma. Así, tal y como ha manifestado a varios medios de comunicación locales, su intención es hacer del CETI un centro de estancia temporal, y no permanente o semipermanente, para inmigrantes, como su propia naturaleza marca.

“No voy a plantearme ninguna postura diferente en función de algún tipo de presión”, ha señalado, esperando que “la protesta que los tunecinos –concentrados desde el lunes frente a la Delegación del Gobierno- no derive en nada más”. De momento, dice, no ha recibido ninguna petición por su parte para mantener una reunión.

Ahondando en este asunto, cree que “lo que están haciendo no es una buena idea”. “Siempre he dicho que la inmigración ha sido y es buena para el desarrollo económico de España y de toda Europa, pero también que debe ser legal y estar convenientemente regulada”, ha dicho, recordando a los manifestantes que, además de derechos, tienen obligaciones.

El delegado del Gobierno ha celebrado las gestiones que han permitido que un grupo de congoleños, con cerca de dos años de estancia en la ciudad, salga mañana, 23 de febrero, hacia la península. Cuando el resto de inmigrantes de esta nacionalidad se trasladen a CIE de la península, el número de acogidos en el CETI será de 580, una cifra muy distante de los 874 que encontró El Barkani a su llegada a la Delegación.

Sobre el poblado de chabolas del Cerro de la Palma Santa, ha dicho que “no tiene razón de ser” en una ciudad que cuenta con un CETI “modélico”. “Es necesario y bueno para los inmigrantes y el entorno que sigan haciendo uso del centro”, ha manifestado.

El Barkani ha conminado a los inmigrantes a que abandonen voluntariamente las chabolas “para que, en breve tiempo, puedan desaparecer”, insistiendo en el peligro que suponen las condiciones de las infraviviendas, la insalubridad y la orografía del terreno sobre el que se han levantado.