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Solidaridad.
El domingo hay que emplearse a fondo en solidaridad contra el SIDA
Son ya 12 años de reivindicación organizada por el departamento que dirige María Antonia Garbín Espigares, 12 años de esperanzas y simbología de compromiso.
Publicada en MeliYa el 21 de febrero de 2012
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En Melilla los casos son contados y perfectamente controlados. La incidencia del Síndrome de Inmunodeficiencia Humana (VIH) en la ciudad es casi inexistente porque Melilla se ha movido en los cauces de las sociedades avanzadas u occidentales pero el SIDA existe y no se puede bajar la guardia sobre todo pensando en sociedades en las que si es difícil curar un resfriado, la lucha contra el SIDA es prácticamente impensable o imposible. Y esas sociedades no están tan alejadas de Melilla y el fenómeno de la inmigración, sabido es, como el campo, no tiene puertas.
El próximo domingo, 26 de febrero, a partir de las 12 de la mañana, Bienestar Social vuelve a celebrar la Carrera Contra el Sida. Son ya 12 años de reivindicación organizada por el departamento que dirige María Antonia Garbín Espigares, 12 años de esperanzas y simbología de compromiso. Como en el caso de otras enfermedades, los símbolos son necesarios, sobre todo para eliminar catastrofismos, complejos o incomprensiones. Es decir, hay que estar y prender el lazo rojo.
La cinta roja es un símbolo visual utilizado en las respuestas contra SIDA. Se utiliza principalmente para aumentar la conciencia pública en su prevención y tratamiento. También como muestra de solidaridad y apoyo a las personas que se han visto afectadas por esta enfermedad y demuestra estar consciente e informado de cómo prevenirlo, cuestiones absolutamente fáciles gracias a los consejos de los científicos y a la anunciada llegada inmediata de la vacuna contra el SIDA. Ya quisieran muchas otras enfermedades encontrarse en este grado de avance científico.
A partir del año 2011 se cambió el ‘Día Internacional de la Lucha contra el Sida’ por el de "Día Internacional de las Respuestas contra el Sida", por considerar el anterior como una forma bélica de llamar a esta conmemoración y es una buena fórmula eliminar cualquier tipo de belicismo en esta campaña que no para de asistir a progresos y avances que, a la hora de la verdad, se convierten en esperanza.
La experiencia demuestra que la inversión en solidaridad siempre es rentable. No hay por qué estar enfermo para mostrarse solidario contra quienes sí que lo están porque, en ocasiones, la solidaridad se convierte en la fuerza necesaria y complementaria a la labor de los profesionales. Constituye, asimismo, una llamada de atención a los políticos y más en tiempos de crisis. Se puede y debe recortar en iniciativas ociosas pero cómo se puede denominar ocioso el empeño por acabar con una cuasi pandemia que asola estados. Echemos una carrera aunque sea simbólica para llamar a la puerta de la conciencia colectiva.