Local · Semana Santa
El Flagelado regresa empapado a refugiarse con Nuestra Señora del Mayor Dolor
Debido a la lluvia, la Virgen ni siquiera ha podido salir de la Parroquia de la Medalla Milagrosa, a cuyas puertas se agolpaban cientos de fieles y costaleros unidos por la tristeza y con la mirada puesta en el cielo hasta el último momento
Publicada en InfoMelilla el 5 de abril de 2012
Con quince minutos de retraso hacía su salida de la
Casa Hermandad Parroquia de la Medalla
Milagrosa la imagen de Nuestro Padre Jesús de la Flagelación. Y quince minutos después
regresaba a refugiarse de una lluvia tan inesperada como desoladora.
Nuestra Señora del Mayor Dolor, que debía acompañar a
Jesús en esta estación penitencial, ni siquiera
ha podido salir de la parroquia, por lo que han sido los fieles los que han ido entrando
pacientemente a contemplarla unos instantes en los
que el silencio y los lamentos se entremezclaban.
La esperanza de que escampara ha mantenido a los
costaleros junto a las tallas durante casi una
hora, en la que se precipitaban palabras de
ánimo y consuelo, miradas al cielo, lágrimas y abrazos. Pasado un rato, aunque la lluvia ha
cesado, han decidido no salir porque las
previsiones meteorológicas indicaban inestabilidad y el pavimento estaba empapado.
Todos los que esperaban a las puertas de la
parroquia han lamentado profundamente
que su hermosa virgen no haya procesionado, aunque la Venerable Cofradía y
Hermandad Franciscana de Nuestro Padre
Jesús de la Flagelación y Nuestra Señora del Mayor Dolor también se han mostrado preocupada
por el chubasco que ha sorprendido a la talla de madera de Jesucristo, llegando a mojarla considerablemente. La imagen ha sido rápidamente protegida y, una vez a cubierto, secada para evitar que la humedad la deteriore.
Por segundo año consecutivo, ambos tronos han quedado recogidos sin poder recorrer las calles de Melilla durante el Jueves Santo, día del amor fraterno y de la institución del Sacramento de la Eucaristía, debido a las inclemencias meteorológicas.
La casa hermandad ha decidido mantener abiertas las puertas del patio en el que guardan ambas tallas hasta la una de la madrugada para que los melillenses no se queden sin verlas hasta el año que viene.