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Meliveo.

El Real Club Marítimo de Melilla rinde homenaje a Fernando Meliveo Reynaldo

De profesión militar y jurista, sin embargo Fernando Meliveo siempre se movió cómodamente en el mundo del arte y de la creación, habiendo realizado pinturas, vidrieras, mosaicos y murales cerámicos.

Publicada en InfoMelilla el 17 de febrero de 2012

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El Real Club Marítimo de Melilla inicia este viernes una serie de homenajes a socios de la entidad y a melillenses en general que han destacado en el desarrollo de actividades profesionales que hayan repercutido en el bien general de la ciudad. Entre otros campos, el mundo de la cultura y del arte nos ha dado muchos melillenses ilustres, y es justo reconocer su trabajo.

El Real Club Marítimo de Melilla rinde homenaje a Fernando Meliveo Reynaldo
El Real Club Marítimo de Melilla rinde homenaje a Fernando Meliveo Reynaldo

Por esta razón, la Junta Directiva del Real Club Marítimo ha querido rendir un merecido homenaje a una persona muy conocida en nuestra ciudad, pero que tal vez no lo sea por su faceta ligada al mundo del arte: Fernando Meliveo Reynaldo.

En el caso del homenajeado, pertenece a la entidad desde septiembre de 1945, siendo por tanto, uno de los socios más antiguos de la entidad, quedando plenamente reconocido cuando en el año 2007 se le impuso la insignia de oro del Club Marítimo. Además ha pertenecido a la propia Junta Directiva. Su trabajo y su obra merecen este acto de homenaje que se celebrará este viernes día 17 de febrero a las 20 horas, en los salones del Real Club Marítimo de Melilla, que precisamente está presidido por un mural cerámico de Fernando Meliveo. En el transcurso del homenaje se impartirá una conferencia sobre su obra a cargo de Antonio Bravo Nieto.

De profesión militar y jurista, sin embargo Fernando Meliveo siempre se movió cómodamente en el mundo del arte y de la creación, habiendo realizado pinturas, vidrieras, mosaicos y murales cerámicos, muchos de los cuales persisten en la ciudad y de los que probablemente poca gente sepa quién fue su autor.

Su periodo más fecundo lo comienza a finales de los años cincuenta, cuando participa en las exposiciones de pintura del Ayuntamiento de Melilla, junto a otros artistas entre los que hay que destacar a Carlos Rodríguez Iglesias, Eduardo Morillas o Manuel Barbadillo. También participa en certámenes de pintura en Gerona, obteniendo premios y menciones por su trabajo.

Sin embargo, no sería la pintura la actividad creadora en la que más se prodiga, realizando una interesante e inédita obra en tres grandes líneas: la vidriera polícroma sobre base de hormigón, el mosaico y los murales cerámicos. Sus principales trabajos lo desarrolla en los años sesenta y setenta del pasado siglo, que es cuando se concentra lo más importante de su obra.

Las principales vidrieras polícromas que realiza las encontramos en la antigua capilla del instituto Leopoldo Queipo (actual biblioteca), en el edificio denominado Trébol en la Hípica Militar, en la capilla del Cementerio, en la iglesia de la Divina Infantita o las vidrieras del restaurante del hotel Ánfora. En ellas utiliza un sistema novedoso en Melilla siguiendo la estela de las grandes creaciones que se estaban ejecutando por entonces en España.

En la técnica del mosaico destaca la que realiza en el hall de entrada del instituto Leopoldo Queipo, los que adornaban la piscina del colegio La Salle y los también destruidos del interior de la Hípica.

Finalmente donde también encontró un cauce expresivo de gran calidad fue en la técnica del mural cerámico. Destacaremos los murales en el interior del Club Marítimo, de la Gota de Leche, el de la antigua estación del puerto, la fachada de los antiguos Juzgados, la recepción del hotel ánfora, y otros religiosos que están en el ábside de la capilla del Cementerio y en la antigua iglesia de la Asunción en el Tesorillo. Uno de sus últimos trabajos fue el cerramiento cerámico en uno de los laterales de la Delegación del Gobierno.

Fernando Meliveo unifica en su obra algunos aspectos interesantes que nos permiten entender su trabajo y su época. Buena parte de sus creaciones nos llevan a la abstracción, siempre desde una base expresiva aunque nunca estridente, sino amable. La expresividad de Meliveo es reflejo de un quehacer sereno y reflexivo, un verdadero equilibrio entre la forma, el color y el mensaje. Las vidrieras le permitieron obtener ambientes cromáticos interiores que innovaron en su momento por novedosos y sus murales no dejan de ser una apuesta (que luego no ha seguido casi nadie) por integrar el trabajo del artista dentro de la obra de arquitectura.