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Fin de la Navidad.
El Roscón de Reyes, dulce aroma de postre para un año incierto
Hay para todos los gustos aunque la modalidad normal sea la del bollo en círculo aderezado por la correspondiente fruta escarchada.
Publicada en MeliYa el 4 de enero de 2012
MeliYa.com
Ya era hora de llegar al postre. El hecho de llegar con cierto apetito ya es un éxito porque tras esta sucesión de jornadas gulosas, quien tenga ganas de comer es que tiene un estómago a prueba de bombas. El Roscón de Reyes pone fin al período de dispendios gastronómicos y, con él, comienza la temible cuesta de enero, cuesta que este año promete ser más que dura gracias a las subidas de impuestos anunciadas por la vice Soraya, con tanta gracia y ‘salaura’.
En fin, no deja de ser una tradición. Hay para todos los gustos aunque la modalidad normal sea la del bollo en círculo aderezado por la correspondiente fruta escarchada. Pero también puede llegar como remate almendras, nueces y hasta anacardos. Depende del sabor preferido. Y los hay –roscones- que respetan las intolerancias propias de, por ejemplo, de los celíacos y se evita la leche y el huevo. Parece difícil pero es absolutamente posible. Las tonalidades son más oscuras si se utiliza chocolate y hasta verde sin se echa mano del colorante de alimentación.
Pepe España Catalá sabe de roscones y los elabora al gusto del cliente. Eso sí, si se encarga, mucho mejor porque a ver si la gente se va a creer que las confiterías son fábricas de tornillos. Cada Roscón de Reyes tiene su personalización. Hay melillenses que disfrutan del rosco con nata o incluso con una capa de mermelada al gusto. Conocemos a quienes, una vez elaborada la rosca, se corta en pedacitos, se tuesta y se come con mantequilla o margarina. Sobre gustos, nada hay escrito.
Pepe España se decanta por los sabores clásicos aunque no hace ascos a la innovación y, sobre todo, a las preferencias de sus clientes, sus amigos de toda la vida. Los envases ya están preparados. Hay quien los quiere tener en casa un día antes y quienes lo quieren preparado el propio día 6 de enero. Son más exigentes aunque, todo hay que decirlo, más prácticos porque un Roscón de cuerpo presente en vísperas tiene pocas posibilidades de llegar entero al Día de Reyes.
El Roscón viene a poner punto y final gastronómico a estos días de locuras, viene a convertirse en el ‘¡Ya era hora!’ de quienes, con más preocupación que expectación, quieren saber qué ocurrirá en 2012, año que nace con todo tipo de prevenciones, sobre todo la de cerrar las carteras a cal y canto. Antes de proceder al cierre por liquidación, dejen algunos euros para la tradición del Roscón, también denominado de ‘la suerte’, la que nos va a hacer falta.