Opinión

Hasta la vista compañero, hasta siempre Salva

Publicada en InfoMelilla el 9 de mayo de 2012

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.

Remitidos

Reconozco que no se me da bien esto, no se me dan bien las despedidas y menos aún cuando el reencuentro no tiene fijada una fecha, pero a veces la vida nos pone duras pruebas y hay que ir superándolas aunque cueste. Se nos acaba de ir un compañero, un amigo, y lo ha hecho despacito, sin hacer mucho ruido, pero por la puerta grande, como los grandes toreros. Porque así era Salvador Ramírez, todo un figura, todo un artista.

Siempre alegre y chistoso, era un maestro en eso de provocar la carcajada, algo que hacía con esa gracia genuina y desvergonzada de la que hacía gala y que tanto le caracterizaba. Una alegría que también supo reflejar en su trabajo, donde constantemente sacaba a relucir su inigualable verborrea y mostraba su especial manera de ver la vida.

Creo que puedo afirmar sin miedo a equivocarme que era un amante de la vida, supo disfrutar de cada momento y lo hizo siempre acompañado de su familia y de grandes y buenos amigos, porque si algo tengo claro hoy es que se va dejando aquí muchos huérfanos de su amistad.

Echaré de menos llegar a la oficina por las mañanas y no escuchar a todo volumen esa música salsa con la que le gustaba empezaba el día, o aquellas infinitas tardes en la que nada más llegar colocaba la banda sonora de ‘Cabaret’, la banda sonora de muchas de nuestras tardes de trabajo juntos. O cómo olvidar aquellos días en los que, junto a nuestro otro Salvador, Salvador González ‘El Pájaro’, se intercambiaban chistes con aquel idioma inventado que sólo ellos conocían. ¡Cuántos buenos momentos Díos mío!

Salva era todo un especialista en dedicar a sus amigos reportajes u homenajes especiales, como el que hace poco más de un año me dedicó con motivo del nacimiento de mi hija Lucía, un detalle que le agradeceré siempre. Hoy él ya no está para escribir bonitas palabras, y a pesar de que yo no soy experta, no me resisto a dedicarle este pequeño pero sincero homenaje que confío en que llegue a él allá donde se encuentres, porque nadie cómo él lo merece.

Esta mañana he llegado a la oficina, Salva, con un nudo en el estómago. He visto tu silla vacía, ni rastro de tu música, y sobre la mesa, cómo no, una pajarita esperando engalanar esos elegantes trajes que tan bien sabias llevar.

Aunque has dejado mucha tristeza con tu marcha, los que aquí nos quedamos lo hacemos con multitud de recuerdos, infinidad de anécdotas que seguirán arrancándonos sonrisas. Estoy segura de que donde estés ya te habrás colocado tu traje corto y estarás brindando por nosotros, porque tú eras así.

Qué injusta es la vida a veces Salva, te vas demasiado pronto. Sinceramente compañero, te echaré de menos.

Desde aquí me uno al dolor de toda su familia, especialmente al de sus hijos María José y Salva, y al de Pepa, su mujer.

Carmen Gaona