Opinión

In memoriam: Qué calladito te fuiste

Publicada en InfoMelilla el 14 de junio de 2012

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.

Remitidos

Te fuiste calladito, haciendo alarde de la generosidad que siempre tuviste con nosotros. Deseaste que así fuera desde que logro reconocerme como persona. “Cuando llegue mi hora, que me acueste y no me levante más”, decías. Y de esa manera ocurrió, como tú querías. Te has ido igual que viviste: discreto, prudente, con tu dignidad intacta.

Hoy, desde la honda tristeza que me encoge el corazón, doy gracias a Dios. Le doy gracias por haber podido disfrutar de ti todos estos años, por esa última imagen tuya henchido de orgullo y de alegría viendo a la pequeña Aitana bailar; tu primera biznieta, nada menos que de tu Rafita. Cuánto te sorprendía esto de la “brujería” tecnológica que te permitía ver y hablar con tus nietos, con tu biznieta, aunque estuvieran en Madrid. “¿Esto cómo es posible?”, nos preguntabas mientras nos reíamos a carcajadas por tu incredulidad.

Sí, definitivamente le doy gracias a Dios por haber puesto en nuestras vidas a un padre maravilloso, una roca en la que apoyarnos, siempre atento, siempre dispuesto…, una buena persona que nos inculcó los valores propios del apellido que nos legas: el esfuerzo, el sacrificio, la responsabilidad y la disciplina como cimientos sobre los que construir el edificio del trabajo; la lealtad, la honestidad con nosotros mismos, la dignidad, el respeto y la discreción como forma de conducirnos en la vida personal.

Te fuiste calladito pero no nos dejas solos. Tenemos esa inmensa herencia que eres tú, tu saber estar, que nos acompaña para siempre, que nos llena, y una madre abnegada a la que ahora nosotros cuidaremos con el mismo esmero con que tú lo hacías. Queda tranquilo allá donde estés y sigue dándonos parte de la fuerza y la paciencia que derramabas a raudales, porque siempre te necesitaremos para seguir fundamentando nuestra existencia.

Quiero terminar copiando a tus nietas, a tus niñas que tan feliz te hacían, que tantos motivos de orgullo te dan. Ellas expresaron sus sentimientos en esa “brujería” tecnológica que te dejaba boquiabierto.

Decía Blanca: “Te he echado de menos todos y cada uno de los días en los que no he estado cerca, pero me consolaba oírte. Para mí no te has ido. ¡Seguiré echándote tanto de menos! Gracias por enseñarme a ser. Me siento la más afortunada del mundo por haber tenido un padre como tú. Te quiero Lete”.

Nuestra peque, Olaya: “Muchas gracias por estos 14 añazos junto a ti. Gracias por ser como has sido y por todo lo que has hecho por todos. GRACIAS”.

Y Patricia: “Para ti, para que te acompañe en tu último paseo. Siempre fue tu orgullo, pero de un tiempo ahora se convirtió en tu pasión. Qué mejor recuerdo que el que juraras bandera conmigo. Cabo Jiménez, tus compañeros de los Tábor, los que lucharon en guerras y con la vida, te están esperando en formación. A paso lento te vas, las chirimías suenan en tu honor. Adiós Lete, cuida de nosotros desde el cielo de los Héroes”.

Un beso muy grande, papá

Mariángeles Jiménez