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Hostelería.

La 'Dolche Vita' de Suárez se establece en plena Plaza de las Culturas

Muy pocos días de puertas abiertas y ya se respira otro ambiente en la Plaza de las Culturas, un establecimiento que viene a complementar una gran variedad de ofertas.

Publicada en InfoMelilla el 29 de enero de 2012

InfoMelilla.com

Bueno, no se trata de pegarse un baño en la Fontana di Trevi con Anita Ekberg gracias a la obra de Fellini de 1960, ni tomarse un café con el mejor Marcello Mastroiani de la historia del cine. No, pero, hablando de café, acaba de abrir sus puertas en la Plaza de las Culturas una cafetería que traer recuerdos emotivos al mundo del ocio en Melilla: ‘La Dolche Vita’. Recuerden, si no, aquellos establecimientos del mismo nombre situados en los barrios del Real y del Hipódromo. Pues esa misma distinción, esa misma amabilidad, esa calidad de servicio, todo lo anterior y una inmejorable relación calidad-precio están, bajo el mismo nombre, en pleno centro de la ciudad gracias a la voluntad hostelera inmarchitable de un joven con media vida dedicada a la hostelería, Paco Suárez.

La 'Dolche Vita' de Suárez se establece en plena Plaza de las Culturas

Muy pocos días de puertas abiertas y ya se respira otro ambiente en la Plaza de las Culturas, un establecimiento que viene a complementar una gran variedad de ofertas: la Taberna Andaluza, el Rincón de Inma, Navona o La Toga. Suárez, accionista mayoritario de este nuevo proyecto, lo tiene claro: desayunos, aperitivos, almuerzos snacks, meriendas, picoteo y hasta la primera copa de la noche. Don Francisco Suárez ha creado siete ¡siete! nuevos puestos de trabajo encarnados por un grupo profesional y amable por encima de todo. La primera oferta es gratis: la sonrisa y el saludo y lo que viene después tampoco es como para rasgarse las vestiduras.

La 'Dolche Vita' de Suárez se establece en plena Plaza de las Culturas

Un pedazo de terraza a dos bandas -plaza y Pablo Vallescá- complementa un interior completamente renovado en su decoración, con mucho blanco, mucha transparencia y un toque étnico –piel de cebra- en los arrabales superiores de la zona de atención. Suárez ha tenido que invertir: “Lógico. Si se quiere cambiar a mejor, lo primero que hay que hacer es poner sobre la mesa recursos económicos y factor humano”. La Dolche Vita es la continuación del aire empresarial que caracteriza a Suárez, el primer inmobiliario melillense capaz de establecerse y hacerle sombra a los grandes.

No está muy contento con el funcionamiento del Puerto Deportivo, donde también sienta sus reales –Buhda- porque ‘a las autoridades parece importarles poco la normalidad que debe presidir la vida de una zona de ocio”, pero ese es otro cantar. L Plaza de las Culturas ha ganado con la llegada de la Dolche Vita. “Hay que hacer las cosas bien”, dice el dueño del establecimiento que confía en el personal de las instituciones a la hora del café o el aperitivo y en las familias que, cada fin de semana, frecuentan la antigua Estación de Autobuses para que los más pequeños jueguen libremente en la plaza y dejen a sus padres tomar un piscolabis en paz.

Tomen nota de un detalle a título de ejemplo: los pitufos para el aperitivo están elaborados a base de jamón de pata negra. La Dolche Vita de don Francisco Suárez no tiene Fontana di Trevi, ni Marcello Mastroiani, ni Anita Ekberg –recientemente fallecida- ni Anouk Aimeé, ni la batuta del genial Fellini, ni falta que le hace. Tiene un capital humano de incalculable valor, la profesionalidad de un joven pero veterano emprendedor y el atractivo propio de un establecimiento montado a base de sacrificio y afecto a la clientela.

La 'Dolche Vita' de Suárez se establece en plena Plaza de las Culturas