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Obituario.
La familia López necesita unión, fuerza y valor
Las muertes, todas, son injustas pero mucho más la muerte de una joven con ganas de vivir, y muchísimo más las que dejan a toda una familia asolada por el dolor.
Publicada en MeliYa el 28 de febrero de 2012
Acabamos de analizar la colaboración de don Antonio Gutiérrez Molina –brillante, por demás- en la edición melillense de 'El Faro' aunque ya sabíamos que Sonia no estaba con vosotros, que se había muerto tras cuatro años de lucha incansable contra su enfermedad y, si estas palabras van dirigidas a toda la familia López, ponen más acento en ti, Paco López, porque la vida ya no sabe cómo golpearte, lo efímero se ha convertido en constante y hasta has aprendido a sufrir sin merecerlo. Como diría una antigua compañera y amiga, que también descansa en paz, Carmen Goes, ‘es que no hay derecho’.
Las muertes, todas, son injustas pero mucho más la muerte de una joven con ganas de vivir, y muchísimo más las que dejan a toda una familia asolada por el dolor, por mucho que ese dolor esté siendo compartido por miles de melillenses que te quieren mucho, Paco, aunque tú, en estos momentos, no aciertes a comprenderlo y mucho menos a evaluarlo. Pero Sonia ya no está y ¿qué necesitáis, Paco?. Es urgente una unión familiar que jamás se perdió y valor.
Eso del valor –pensarás- ¿qué significa cuando se pierde a una hija?. Es la clave, Paco. Es la necesidad de levantarte a diario pensando que hay seres humanos que te quieren y te necesitan porque jamás has dejado de ser el fuelle necesario para mantener y alumbrar la llama de la familia. Tú eres un señor de entrega y decisión; de sacrificio y resignación, pero también de esperanza. Paco, te recuerdo en tu época de dirigente del fútbol de Melilla cuya más ilustre página se escribió cuando conseguiste el ascenso a Segunda División B del Melilla. Eso no era un presidente, eso era un niño que lloraba de alegría. Te lo han reconocido no hace mucho sus protagonistas.
También recordamos esas tertulias en la que fue tu tienda, esas colecciones de fotos gloriosas y, cómo no, recordamos el predicamento que tuviste en el fútbol modesto a nivel nacional. Aquello lo hiciste convencido de que Melilla lo necesitaba. Bueno, pues aquí viene lo del valor: Tu familia y tus amigos necesitamos caudales del valor que no hay que reconocerte porque lo has demostrado. A pesar de Sonia, Paco López tiene la obligación moral de ser capaz de ilusionar –como lo has sido-con tus palabras y gestos, hasta con tus protestas y tus enfados, con tus ideas.
También los tuyos necesitan valor, el necesario para arroparte, para hacer una piña que te mantenga como lo que eres, un ser capaz de contagiar vitalidad a quienes le rodean. En fin, Paco, destrozado como estás, guarda un poco de fuerzas y ánimo para recibir el abrazo emanante de una amistad sincera que, al menos a mí, me llena de orgullo.