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Marruecos
La nueva colaboración España-Marruecos obvia la realidad de Melilla y Ceuta
Lo de la inmigración, la llegada de mayor o menor número de ilegales a España depende de la liquidez del Tesoro Público.
Publicada en MeliYa el 3 de marzo de 2012
Los señores Imbroda Ortiz y Gutiérrez Molina celebran con esperanza y sinceridad –estamos convencidos- de la firma de una nueva forma de cooperación entre España y Marruecos en materia de inmigración ilegal, tráfico de drogas y crimen organizado; explicitan el buen término del acuerdo en el establecimiento de una especie de centros aduaneros en Tánger y Algeciras. Sobre el papel, ni mú; pero si nos atenemos a precedentes no tan lejanos, llegaremos a la terrible conclusión de que Marruecos tiene bien cogida la medida a España para tomarle el pelo de forma cíclica.
No sabemos si don Jorge Fernández Díaz, ministro del Interior español está al cabo de la particularidad de las relaciones entre España y Marruecos: cordiales, por una parte, hasta fraternales a nivel de casas reales y titulares de las mismas pero muy poco prácticas a la hora de la verdad, de conseguir objetivos.
De momento, el bofetón para Melilla y Ceuta está servido porque esos centros de control aduanero-fronterizo se van a Tánger y Algeciras,. ¿Qué pasa con las ciudades autónomas, verdaderas fronteras entre ambos países?. La primera en la frente. Lo de la inmigración, la llegada de mayor o menor número de ilegales a España depende de la liquidez del Tesoro Público. Periódicamente, los flujos migratorios han descendido si España sirve partidas económicas –si son a fondo perdido, mucho mejor- a Marruecos. Y lo mismo que ocurre con el tráfico de personas ocurre con el tráfico de drogas.
Ketama sigue siendo la gran fábrica de cannabis exportable a todo el continente europeo y tanto la Mar Chica como Cabo del Agua son las poblaciones emisoras de pateras de más alto nivel, pateras, algunas de las cuales, son interceptadas en el Mar de Alborán cuando no en Motril o, en general en el Levante español. ¿De dónde salen esos faluchos?, ¿de Casablanca?. El señor Fernández Díaz debería –tiene la obligación moral y gubernamental- de colaborar con Marruecos en todos estos temas pero ¿milongas?...que les cuenten las precisas.
Hombre, si la aventura de Tánger y Algeciras –en la que España pondrá la ciencia y la pasta y Marruecos, la mano- sale bien, miel sobre hojuelas pero, por favor, realismo y referencia histórica porque el vecino del Sur nos conoce mejor que la madre que nos parió y tiene perfectamente localizados los puntos débiles de la política exterior de España, desde las Guerras de África.