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Las obras de remodelación de la Mezquita del Toreo duermen la siesta

Las obras del coso están paralizadas, así lo reconocen personas muy cercanas a la gestión de ese edificio de la calle de Querol y de la plaza de Velázquez.

Publicada en MeliYa el 26 de febrero de 2012

MeliYa.com

Quien avisa no es traidor. En una anterior colaboración anunciamos que charlaríamos sobre el parón que han experimentado las obras de reforma de la plaza de toros de Melilla, ergo, la Mezquita del Toreo, según denominación atribuida a don Gregorio Corrochano. Y aquí estamos para denunciar que no se mueve brocha o palustre alguno en el coso porque las obras duermen ¿el sueño de los justos?. No, más bien el de los injustos o el de, para ser más exactos, de los desorganizados, de los que se mueven, como los gorriones, por instinto. Las obras del coso están paralizadas, así lo reconocen personas muy cercanas a la gestión de ese edificio de la calle de Querol y de la plaza de Velázquez, que bien podría ser reconocida como Patrimonio Artístico de Melilla, si no lo ha sido ya.

La grúa se ha ido.
La grúa se ha ido.
El edificio pide reformas a gritos.
El edificio pide reformas a gritos.

Hace semanas que los trabajadores de la concesionaria de la obra no aparecen por la calle de Millán Astral y, si los currantes no van, es porque la empresa les ha dicho que no vayan. Están las cosas, encima, para quitar trabajo. Normalmente, las obras públicas se van cobrando a la entrega de las diferentes y controladas certificaciones de obra, certificaciones que se corresponden con unos plazos y unas cantidades. ‘Oiga, que ya he terminado la fachada sur, págueme por favor’, pongamos por caso, y la Ciudad Autónoma acoquina para que todo siga según lo ¿previsto?.

Plantas en la fachada.
Plantas en la fachada.

En el caso de obras mayores –ésta podría ser una de ellas- la administración pública correspondiente planifica unos tiempos, que a lo mejor, de extienden a lo largo de dos o tres años y los servicios económico-financieros de la misma administración realizan unas reservas presupuestarias, unas anualidades para que el proceso tan cabalmente diseñado, no corra peligro de paralización como e el caso de la Mezquita del Toreo.

Brechas en el patio de caballos.
Brechas en el patio de caballos.

Sabemos –pues idiotas del todo no somos- que la crisis económica también llega a las instancias públicas y que será difícil meter mano a grandes proyectos; ya lo ha dicho la señora Pastor, la ministra del ramo, ‘de obras faraónicas, nada de nada’. Bien , pero la reforma o remodelación de la plaza de toros data de la primavera del año 2011, es decir, doña Ana todavía no era ministra de Fomento y la Ciudad Autónoma manejaba un presupuesto que, en su caso, debería haber tenido planificados todas las anualidades correspondientes a este tipo de obras.

Pero, no. La obra se ha parado. Dicen las malas lenguas –también cercanas al mundo que rodea al edificio en cuestión que ‘no hay un euro’. Es muy posible pero volvemos a lo mismo: al igual que las grandes obras se anuncian, resulta moralmente obligatorio tener informado al respetable de cualquier incidencia que afecte a esas obras. De momento, ni mú. ¿Sería posible alguna explicación ad hoc?. Gracias.