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Marruecos expulsa a un nuevo grupo de 35 subsaharianos a la frontera con Argelia

Pretendían entre en Melilla a través de la frontera

Publicada en InfoMelilla el 6 de septiembre de 2012

Agencia EFE

Un grupo de 35 emigrantes subsaharianos, que pretendían entrar en la ciudad española de Melilla a través de la marroquí de Nador, fueron expulsados anoche por la Gendarmería de Marruecos a la frontera con Argelia, informaron hoy a Efe fuentes asociativas.

Según Hasán Amari, representante de la Asociación Marroquí de Derechos Humanos (AMDH) en la localidad de Uxda, junto a la frontera con Argelia, este grupo de subsaharianos -en su mayoría de nacionalidad senegalesa y camerunesa- fueron trasladados ayer desde la ciudad de Nador, cercana a la ciudad española de Melilla.

Por otra parte, un grupo de 20 emigrantes subsaharianos, de los refugiados en el bosque Sidi Maafa (al sur de Uxda), se han dirigido esta mañana a diferentes centros sanitarios de la ciudad por su complicado estado de salud y por estar heridos, mientras que otros 25 subsaharianos fueron atendidos por la organización Médicos Sin Fronteras, apuntó Amari.

Hace dos días, otro grupo de 150 emigrantes subsaharianos fueron deportados a la frontera con Argelia -país desde el que se supone que habían entrado en Marruecos-, explicó Amari que añadió que entre ellos estaban los subsaharianos desalojados el pasado martes de la Isla de Tierra, del archipiélago de Alhucemas, bajo soberanía española.

Sin embargo, la mayoría de los emigrantes expulsados vuelven a entrar en Marruecos, por lo que pueden ser deportados varias veces, explicó el representante de la ONG marroquí.

Tras el suceso de la isla de Tierra, el Gobierno marroquí ha reforzado la presencia policial ante las islas y posesiones españolas en el norte de la costa marroquí para evitar las llegadas masivas de emigrantes subsaharianos.

En Marruecos se concentran miles de emigrantes del África subsahariana que de manera periódica intentan atravesar las fronteras hacia las ciudades españolas de Ceuta y Melilla, aunque muchos de ellos han acabado instalándose en localidades marroquíes, donde subsisten en condiciones difíciles y con una complicada situación legal.