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Río.
Más salubridad y menos cemento para el cauce del Río de Oro
En todo caso, la obra queda pospuesta hasta que los aires económicos soplen de manera favorable y la Ciudad Autónoma pueda pagar el proyecto.
Publicada en InfoMelilla el 8 de febrero de 2012
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Haciendo un poco de memoria, llegamos a la conclusión que el proyecto no es nuevo, ni mucho menos. Fue don Luis Fernández Muñoz, exconcejal de Fomento u Obras Públicas quien apostó por cubrir el Río de Oro por aquello de aprovechar unas superficies necesarias para el crecimiento de Melilla y comunicar dos núcleos urbanos partidos por el segundo cauce del fluvial. Recuérdese que el primero es lo que hoy conocemos por Avenida del Rey, Juan Carlos I. Ya quedó demostrado que era el primero, el natural, con ocasión de la rotura de los depósitos de agua de Cabrerizas.
El señor Pérez Calabuig, a la sazón flamante consejero de Medio Ambiente ha dicho a la cadena COPE que, de momento, de cubrir el río, nada de nada. En todo caso, la obra queda pospuesta hasta que los aires económicos soplen de manera favorable y la Ciudad Autónoma pueda pagar el proyecto, un proyecto que, según el propio consejero, supondría la totalidad de la pasta con la que cuenta Medio Ambiente.
¿Y no hay otras soluciones para ese segundo cauce del Río de Oro?. La crisis económico obliga a los responsables políticos a echar un poco de imaginación, por lo menos imaginación. Cubrirlo era posible en los años del señor Fernández Muñoz pero habría sido difícil si se tiene en cuenta que cuando llueve a mansalva en Melilla, las aguas del cauce llegan a los límites del cauce. Lo hemos vivido no hace tanto. ¿Qué hacer si el agua supera su encauzamiento?. Más vale no pensar en ello.
Pero en tiempos de carencias, esas obras faraónicas deberían pasar a un segundo o tercer plano. Medio Ambiente –cual es la voluntad expresa del señor Calabuig- debería dedicarse a sanear el río, a evitar focos de infección y proliferación de bandadas de mosquitos que campan a sus anchas por todo el cauce y no sólo el que afecta a los propietarios de los nuevos edificios cercanos al delta sino también a los melillenses de evidente menor poder adquisitivo. Sanear el río no sólo consiste en aplicarle al cauce un plan de empleo de vez en cuando aunque la medida, socialmente, sea plausible.
Hágase lo que se haga, alguien también debería hablar y pagar: la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, de la que Melilla depende en la actualidad y de la que forma parte don Luis Fernández. ¿Por qué no pedirle opinión al inventor en primera instancia de la idea de cubrir el río?.