Local · Inmigración
Melilla, en alerta constante por los asaltos a la valla
Publicada en InfoMelilla el 3 de septiembre de 2012
La Guardia Civil vive en Melilla una situación de alerta constante por los continuos asaltos a la valla fronteriza con Marruecos, que protagonizan decenas de inmigrantes subsaharianos que tratan así de acceder a territorio español.
Aunque la inmigración es en la ciudad autónoma un fenómeno que no cesa, en los últimos meses se ha agravado, ya que los asaltos están protagonizados por grupos muy numerosos -en algunos casos han llegado a las 400 personas-, y por la actitud de los inmigrantes.
Los asaltos se han sucedido a lo largo de todo el año, pero ha sido a partir del mes de junio cuando se han producido con una mayor frecuencia y con un número de protagonistas muy elevado, hasta el punto de que el delegado del Gobierno, Abdelmalik El Barkani, llegó a comparar la presión migratoria con la de 2005, año en el que se produjeron las conocidas avalanchas.
La situación recuerda en parte a la de hace siete años, pero también existen notables diferencias, entre las que se encuentran la fisonomía de la propia valla, la mayor colaboración de Marruecos y la actitud de los inmigrantes que se acercan al perímetro dispuestos al "cuerpo a cuerpo" con los agentes marroquíes o españoles.
Los doce kilómetros de perímetro cambiaron hace siete años, ya que, en primer lugar, pasaron de una altura de 3 a 6 metros para, posteriormente, contar con un obstáculo intermedio, la sirga tridimensional, una especie de "laberinto" formado por cables de acero.
Durante algunos años, la sirga ha sido casi impenetrable, pero en estos momentos ya se puede superar.
La colaboración por parte de Marruecos es otro de los cambios, ya que, en muchos de los intentos de entrada que se han registrado, los inmigrantes ni siquiera han conseguido tocar la valla.
Asimismo, las autoridades marroquíes llevan a cabo redadas con objeto de dispersar los campamentos de subsaharianos que se forman en las localidades próximas, si bien, se calcula que el número de inmigrantes asentados en el Gurugú, monte situado frente a Melilla, es "muy superior a otros años".
Además, los inmigrantes "ya no vienen en son de paz, sino con piedras y con palos". Lo dijo El Barkani el 11 de julio tras la muerte de un soldado marroquí cuando trataba de repeler una avalancha de subsaharianos.
Fuentes de la Guardia Civil han confirmado a Efe tal agresividad e insisten en que su deber es proteger las fronteras españolas ante lo que constituye una "invasión" del territorio nacional, una misión en la que se juegan la vida con tal de cumplir con su obligación.
Cuentan en determinados momentos con el apoyo de un helicóptero del instituto armado, que los melillenses se han acostumbrado a oír algunas noches sobrevolando el perímetro, así como con un refuerzo de la plantilla gracias a la incorporación de agentes del Grupo de Reserva (GRS) de la Guardia Civil, especialistas en el control de masas.
El 15 de agosto llegaron 18 agentes, a los que se han sumado otros 18 más con objeto de conseguir una mayor efectividad.
La mayor vigilancia es, a su vez, la causante de que se estén buscando nuevas vías de entrada para la inmigración irregular, como demuestra la última oleada de subsaharianos a la Isla de Tierra.
Sin embargo, pese a que la atención se encuentra ahora en ese pequeño islote, la experiencia demuestra que no se puede bajar la guardia en la frontera de Melilla, tal y como ha quedado de manifiesto en los últimos dos días.
Noelia Ramos