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Nuevos aires para los socialistas melillenses, valor
La situación política del PSOE, a nivel nacional y local, no puede ser menos esperanzadora. A nivel nacional le queda poco más que Andalucía y más vale que no echen vistazo alguno a las encuestas.
Publicada en MeliYa el 2 de marzo de 2012
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Entiéndasenos, hay que tener valor, vocación e ideología pura socialista para, en los tiempos que corren, presentarse para liderar el socialismo melillense, precisamente el valor que han tenido los líderes progresistas desde hace más de 100 años -un siglo, oiga- para, desde el anonimato o desde las más duras adversidades, seguir luchando por una siglas históricas. Valor tiene Gregorio Escobar y valor no le falta a Amín Azmani y más que diferencias ideológicas, habría que pararse a pensar en las diferencias personales.
La situación política del PSOE, a nivel nacional y local, no puede ser menos esperanzadora. A nivel nacional le queda poco más que Andalucía y más vale que no echen vistazo alguno a las encuestas porque las previsiones de victoria son casi nulas; no así las de gobierno, eso es otro cantar cuya melodía no está acabada. A nivel local, ya ven, el PSOE se convirtió en el rey mago de las locales porque regaló un escaño a Coalición por Melilla y dos a Populares en Libertad. Bueno, si no los regaló, lo cierto es que el Partido Popular sigue con sus 17 sillones ocupados.
El hecho de que los dos candidatos a la Secretaria General del PSME-PSOE sepan qué partido les toca liderar y las pocas previsiones de proyección política ya es un tanto a favor de ambos: no van a por prebenda alguna sino a dirigir una formación en, acaso uno de sus peores momentos. Eso les dignifica y responde al espíritu del partido que fundara don Pablo Iglesias. Responde al dicho famoso de 1.903: “Para bien o para menos bien, soy socialista”.
Amín Azmani echó los dientes en el PSOE y pronto se subió al carro de las Juventudes Socialistas hasta llegar a gobernarlas. Tiene el ímpetu propio de su juventud, juventud no exenta de unas inquietudes de formación y crecimiento político. Aboga por el diálogo como método de trabajo, diálogo con todos los políticos sean o no de su partido. Para el señor Azmani no hay listas negras sino que aboga por el imperio de la palabra y la frescura.
El señor Escobar no es menos socialista que su oponente y aporta la serenidad política propia de quien ha ocupado cargo de confianza en un Gobierno. Ha capeado temporales de todos los colores y lo ha hecho inasequible el ademán, que dirían los clásicos. Como en el caso de Amín, no le importa el horizonte a corto plazo del partido sino su continuidad ajustada a una línea ideológica histórica que tiene meridianamente clara.
En fin, este fin de semana saldremos de duda. Lo que ya sabemos de sobra es que hay dos valientes que están dispuestos a tirar de unas riendas ajadas, las socialistas, y que creen firmemente en el proyecto de sembrar ilusión en su electoral y fuera del mismo. Como diría el maestro Ricardo Fernández Sánchez, ‘que Dios reparta suerte, maestros’.