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Objetivo: erradicar las peleas entre perros

Es absolutamente abominable condenar a un ser vivo a ganarse la vida jugándose el pellejo mediante la lucha a muerte con un semejante.

Publicada en InfoMelilla el 30 de enero de 2012

InfoMelilla.com

La Consejería de Javier Calderón, la de Seguridad Ciudadana, nos daba hace unos días una gran noticia: se había recuperado a un perro robado con anterioridad, se identificó a los autores del robo y se restableció la normalidad en la familia propietaria del can que lo quería para que formase parte de un grupo de seres dispuestos a cuidarle y a quererle, no a convertirlo a un gladiador manejado por inmundas mafias que porfían con la agresividad de determinadas especies e incluso se juegan unos cuartos si su 'gladiador' gana a otro semejante. Buena noticia, sí.

Objetivo: erradicar las peleas entre perros
Objetivo: erradicar las peleas entre perros

Es absolutamente abominable condenar a un ser vivo a ganarse la vida jugándose el pellejo mediante la lucha a muerte con un semejante. Independientemente que las leyes lo prohíban, es inmoral e inhumano pero en Melilla hay mucho por hacer en este sentido. Y las zonas, así como los individuos, están más o menos localizados aunque parcamente denunciados y es que los amos de los perros de pelea ya de por sí intimidan porque la violencia que desarrolla el perro no es sino la extrapolación de la violenta conducta de su dueño.

El perro de pelea, sea un pitbull o un rottweiler o, incluso, un pastor alemán en sus diferentes versiones no sólo sufre cuando empieza a pelear sino mucho antes. Prácticamente desde que tiene dos meses y comienza a caminar, es objeto de un adiestramiento salvaje. Los desalmados instructores les procuran las peores condiciones de vida, les obligan a ejercicios inhumanos, les privan de la comida necesaria…es decir, crean un carácter en el perro absolutamente agresivo, capaz de enfrentarle a muerte a otro perro instruido bajo los mismos y crueles criterios.

Objetivo: erradicar las peleas entre perros

Zonas como el Tiro Nacional, el pinar de Rostrogordo, la carretera del Polvorín o el Barranco del Nano son las zonas habituales de lucha entre perros. Hace una semana, dábamos n paseo por los denominados Jardines del Agua y observamos como un grupo de tres jóvenes obligaban a andar a un pequeño rottweiler de un mes de edad que apenas podía mantenerse en pie. Recriminados, los ufanos promotores de la salvajada dijeron que ‘no importaba’ que era un perro de pelea. Estaban comenzando a hacerle sufrir casi recién nacido para que el perro asumiera su condición de luchador desde sus tiempos más tiernos.

La legislación tiene que cambiar, tiene que endurecerse pero los cuerpos policiales -ya hemos dado pistas- deberían aplicarse en la tarea. Los perros tienen que ser adiestrados, claro que sí, pero para convivir familiarmente, para ayudar a los más necesitados e incluso para colaborar con los Cuerpos de Seguridad pero no para matarse por dinero. De momento, los hombres de Calderón han conseguido salvar al pitbull, algo es algo.