Opinión
Protección para los árboles de Melilla
Publicada en InfoMelilla el 22 de marzo de 2012
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.
Remitidos
Después de comprobar con tristeza una vez más que los árboles de Melilla no tienen ningún valor para los servicios de medioambiente, quienes deberían cuidarlos en vez de torturarlos sistemáticamente, me gustaría hacer una propuesta con el fin de poder proteger por lo menos a determinados ejemplares de nuestra ciudad que son “árboles monumentales y singulares”, puesto que con dicha consideración no podrían ser tocados y sí protegidos de forma especial. Siempre y cuando alguien instruya a los jardineros de esta ciudad sobre qué significa un árbol monumental o un árbol histórico.
Propongo esto a la Consejería de Medioambiente después de descubrir que el magnifico Ficus Gigante del Parque Lobera, ejemplar que debería haber estado catalogado como “Árbol de Interés”, ha sido podado. A pesar de que pedí especialmente a personas que trabajan en dicha Consejería, que protegieran especialmente ese árbol; pues bien hoy he descubierto que a modo de pequeño retoque de peluquería, le han cortado las preciosas ramas que casi tocaban el suelo y que no suponían ni por su peso, ni por molestia a los vecinos, ni por enfermedad, un peligro ni para el árbol ni para persona alguna, puesto que se encuentra en un parque. ¿Cuál es ahora el motivo de dicha poda?
En Melilla hay un jardín histórico, a pesar de que la mayoría de los melillenses lo desconocen, se trata del Parque Hernández, un lugar en el que también se deberían catalogar determinados ejemplares, como el magnifico Araucaria de la entrada al que se debería otorgar una placa tal como se hace con personas longevas o con personas que destacan por algo. Los árboles son monumentos vivos con más valor si cabe que cualquier escultura, edificio o pintura. Sin embargo en el parque Hernández, que como digo es un Parque Histórico, se hacen fechorías a diestro y siniestro, sin ir más lejos, la brutal poda hace un par de meses de las buganvillas en flor, a las que han dejado literalmente arrasadas. Una vez más lo afirmo, fue un delito medioambiental, pues esas buganvillas son históricas, con un tronco enorme como en pocas ocasiones he visto, sin embargo no se tuvo nada en cuenta, arrancaron la motosierra y desaparecieron en cuestion de minutos y cuando más bonitas estaban. Por eso desde este pequeño atril que me presta la prensa, pido encarecidamente al Ayuntamiento de Melilla que tome cartas en el asunto en cuanto a la protección de árboles en esta ciudad. La consideración de Parque Histórico debe servir para algo, por ejemplo se debe conocer el porqué se concedió tal nombramiento, para qué sirve y cómo hay que actuar a partir de entonces.
En muchas ciudades de todo el mundo se da protección especial a determinados ejemplares, otorgándoles la categoría de “árboles históricos o monumentales”, lo que implica que pueden ser también árboles educativos sirviendo para que niños y alumnos de todas las edades empiecen a valorar la vida de los árboles fuera de las aulas y de los libros, los que en ocasiones tan poco trasmiten sobre la vida y la fuerza vital de los seres vivos, en este caso de los árboles. Quizás sirva esto también para que los jardineros empiecen a sentir la vida en cada árbol que podan, para comprender que son mucho más hermosos cuando se puede disfrutar de ellos en todo su esplendor, y no cuando los han reducido a pequeños bonsáis redondos a los que se les ha violado la posibilidad innata que tienen de crecer, de echar ramas, de regalarnos flores, sombra, oxígeno y esplendor.
José Vicente Cobo