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Toros.
Recortes para los festejos taurinos pero con precisiones
Todo es cuestión de saber moverse en el mercado del toreo y, además, la llegada de primeras figuras a Melilla no han resultados demasiado caras hasta la fecha por las denominadas ‘economías de escala’.
Publicada en MeliYa el 29 de febrero de 2012
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El alcalde ha dicho que la Feria tiene necesariamente que venir en 2012 cargada de recortes, incluso en lo taurino. No le falta razón al primer edil. Hay que ajustarse los machos porque la cosa económica pinta en clave de bastos y oros hay pocos. Pero que no se preocupe mucho el señor Imbroda por los toros porque en el mundo del Arte de Cúchares también hay crisis y de las gordas, tanto que todos los profesionales del sector han tenido que revisar a la baja los estipendios necesarios para pasearse por las plazas de toros españolas y americanas.
Todo es cuestión de saber moverse en el mercado del toreo y, además, la llegada de primeras figuras a Melilla no han resultados demasiado caras hasta la fecha por las denominadas ‘economías de escala’. ¿Qué quiere decir esto?, pues que los apoderados o las empresas representantes establecen la lista de tarifas dependiendo del número de festejos que van a lidiar sus representados. ¿O es que se cree alguien que, por Ejemplo, Enrique Ponce, está enamorado de Melilla?.
Salvo en plazas que no hacen concesiones a la galería –casos de Madrid o Pamplona- y salvo casos de toreros que cobran lo que quieren, caso de José Tomás, el mercado taurino se ha visto obligado a actualizar su lista de precios. Estamos hablando de primeras figuras, pero otros toreros de no menor calidad pero sí de menor frecuencia de paseíllos, dignos de la plaza de toros de Melilla, vendrían cubriendo gastos y poco más. Y el arte no escasea en esas figuras emergentes.
Respecto a ganaderías, idem de lo mismo salvo excepciones. Por mucha crisis que se padezca, un ‘victorino’ no vale menos de dos millones de pesetas; otros hierros nacientes o en proceso de recuperación –Prieto de la Cal pongamos por caso- están a precios de saldo. Y, en cualquier caso, siempre nos quedará la dehesa lusitana cuyos ejemplares también embisten y cuestan mucho menos que un toro español de castas consolidadas.
Es decir, hay que apretarse el cinturón, hay que destinar menos dinero a los festejos pero hay que destinar dinero porque sin el aporte –aunque sea menor- de la Ciudad Autónoma, no habría toros en la Mezquita del Toreo. Lo que hay que hacer es seleccionar a toreros e hierros que tengan la capacidad de ilusionar y, además, por mucho que nos cueste reconocerlo, profesionales conocidos que lleven a curiosos que no tienen por qué ser taurinos doctorados. O sea, señor Imbroda, los toros no van a encarecer el presupuesto ferial, seguro.