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Imputan por maltrato animal a la dueña de un perro que murió por inanición
Según la Guardia Civil la situación en la que estaba el animal lo llevó a una lenta agonía y al padecimiento de un sufrimiento innecesario hasta su muerte
Publicada en InfoMelilla el 30 de abril de 2013
La Guardia Civil ha presentado cargos e imputado por maltrato animal a la dueña de un perro en Melilla, que falleció por inanición, dada la extremada delgadez que presentaba y las numerosas úlceras que padecía en las articulaciones, de las que el can no fue tratado.
Según informa hoy el instituto armado en una nota, la situación en la que estaba el animal lo llevó a una lenta agonía y al padecimiento de un sufrimiento innecesario hasta su muerte, motivo por el que se ha presentado la denuncia por la que la mujer ha pasado a disposición judicial.
El animal fue descubierto hace unos días cuando unos militares, que se encontraban realizando ejercicios tácticos en los pinares de Rostrogordo, escucharon voces y sollozos de una mujer, que se dirigía a su acompañante, un hombre, el cual portaba una pala en la mano, con expresiones como: "maltratador, tú lo has matado".
Al acercarse los soldados al lugar para comprobar lo que ocurría, estas personas se marcharon de la zona "a toda prisa" en un vehículo que estaba estacionado junto a ellos.
Los militares hallaron entonces un pequeño montículo, marcado con piedras y sobre el mismo una cruz, lo que motivó el requerimiento de la Guardia Civil.
Al procederse a la excavación de ese enterramiento, previos los trámites oportunos, se hallaron en su interior dos bolsas negras que contenían un perro de la raza "bull-terrier", con síntomas de maltrato animal.
El Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) se hizo cargo de la investigación que ha permitido identificar a la propietaria del animal, una mujer melillense, y de las personas que procedieron a su enterramiento, a los que también se ha denunciado por vulnerar el Reglamento de Sanidad Animal.
La Guardia Civil recuerda las obligaciones que se contraen al adquirir un animal doméstico, entre ellas, las de proporcionarle los cuidados facultativos y alimentación adecuada a su edad y estado de salud.
Asimismo, señala que existen servicios públicos y asociaciones privadas para casos que, por la razón que fuere, no puedan o quieran hacerse cargo de los mismos una vez los hayan adquirido o acogido, como puede ser la Consejería de Bienestar Social y Sanidad Animal o la Sociedad Protectora de Animales.