Opinión

La abuela Ana

Publicada en InfoMelilla el 5 de abril de 2013

Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Remitidos, no del portal.

Remitidos

Hoy con ciento y un años se ha muerto “la abuela Ana”, y a mí uno de sus veinte nietos me afloran sin remedio las lágrimas. Todos pensaréis, -como yo-, que ya ha vivido suficiente, que a esa edad no llega cualquiera, pero en este instante por muy asumido que creas tenerlo, el corazón se ablanda.

Deja aquí la abuela, cinco hijas y un hijo, veinte nietos y diecisiete bisnietos, una gran familia siempre a su alrededor, que por encima de todo la ha querido.

Uno de sus bisnietos, mi hijo Juan, que nació igual que ella un veintitrés de marzo, me acompañaba a verla a Melilla estos últimos años y me asombraba ver como él tan pequeño, abrazaba y besaba a “la Abuela” ya tan mayor; guardo y guardaré para mí esos momentos inolvidables, donde se podía palpar el cariño y el amor de esa mujer, que quizás a esa edad era lo único que le quedaba y la alegraba.

Me inundan en este instante los recuerdos, que viven y vivirán conmigo, su casa en el Edificio de Correos, donde nací, el Auditorio, el Parque Lobera, la playa de La Bocana, sus tortillas de patatas, el Barrio de la Victoria, sus estancias en mi casa con el abuelo y tantas otras cosas.

La que hace unos años fuera nombrada “La Abuela de Melilla”,-Ana Saura Garre-, nos ha dejado hoy, ya descansa y estoy seguro que estará allí, con el Abuelo Paco, -Paco Navas-, su marido, un melillense de pro y para mí una referencia.

Descanse en paz y sirvan estas letras para encender y fomentar el cariño a los abuelos, esos que también seremos nosotros.

Juan Torcello y Navas – “Juan Paco”