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Melilla vive una madrugada de extrema presión migratoria

El trabajo de las fuerzas de seguridad marroquíes y españolas ha impedido que los inmigrantes logren su objetivo de alcanzar la ciudad

Publicada en InfoMelilla el 12 de marzo de 2013

Carmen Gaona Sáez

Tras el asalto a la valla fronteriza que se registró ayer lunes y que estuvo protagonizado por unos 150 inmigrantes, Melilla ha vivido esta pasada madrugada un nuevo capítulo de extrema presión migratoria que, no obstante, no se ha saldado con nuevos intentos.

Según informa la Delegación del Gobierno en Melilla, es la estrecha colaboración entre las fuerzas de seguridad marroquíes y la Guardia Civil lo que ha permitido detectar y reaccionar con anticipación los grupos de inmigrantes que han intentado aproximarse al perímetro fronterizo y que en algunos casos han rozado los 300.

En concreto, ha habido avistamientos de grupos conformados por centenares de inmigrantes en las zonas de Farhana y Río Nano, así como grupos menos numerosos de entre cien y 50 por el Río de Oro y otros tramos de la frontera terrestre entre Melilla y Marruecos. Sólo un grupo formado por un centenar de inmigrantes ha logrado situarse a unos 50 metros de la valla, pero fue dispersado de inmediato.

La Guardia Civil, conocedora de la extrema presión migratoria que ha comenzado a recrudecerse en los últimos días, ha desplegado un amplio dispositivo reforzado por un helicóptero y parte de las nuevas cámaras de vigilancia de frontera que ya se encuentran operativas.

La Delegación del Gobierno reitera una vez más su apoyo a la Guardia Civil y condena los incidentes violentos protagonizados por los inmigrantes que ayer lunes sí lograron entrar en la ciudad tras un asalto masivo a la valla que se saldó con alteración del orden público en distintas zonas de Melilla, creando alarma e inquietud entre los melillenses.

Del mismo modo, la autoridad gubernativa reitera la necesidad de reflexionar sobre la forma de entrada irregular de estos inmigrantes, que violentan abiertamente la frontera, se enfrentan de forma igualmente violenta a las fuerzas y cuerpos de seguridad y no dudan en asaltar todo tipo de instalaciones e incluso provocar destrozos en su empeño por acceder a territorio español.

Consciente del drama humano que acarrea este tipo de inmigración irregular, alentada por mafias sin escrúpulos que trafican con la vida de seres humanos, la Delegación no pretende criminalizar a los inmigrantes irregulares pero sí poner el énfasis sobre la reacción firme que requieren “actitudes intolerables y violentas como las que muchos de ellos vienen protagonizando”.