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Nueve inmigrantes subsaharianos logran traspasar la frontera de Melilla a bordo de un vehículo que se saltó el control policial
La Delegación de del Gobierno ha condenado esta nueva modalidad de entrada masiva de inmigrantes auspiciada por las mafias
Publicada en InfoMelilla el 9 de febrero de 2013
La Guardia Civil de Melilla logró detener en la noche del jueves a un vehículo que, conducido por un inmigrante subsahariano, logró traspasar violentamente la frontera de Beni-Enzar.
El suceso, tal y como informa la Delegación del Gobierno, tuvo lugar a las 23.45 horas cuando un vehículo consiguió burlar en primer término los controles de seguridad fronterizos de Marruecos ocasionando heridas a tres policías del vecino país.
De forma inmediata, y gracias a la cooperación de las fuerzas de seguridad marroquíes, los policías españoles de servicio en Beni-Enzar lograron cerrar las puertas de acceso a Melilla, aunque ello no impidió que el vehículo intentara entrar en Melilla a través del carril habitual de salida de coches hacia Marruecos, impactando violentamente contra las verjas y logrando traspasarlas. La violencia y velocidad con que conducía el coche ocasionó daños en las puertas, que quedaron parcialmente descolgadas, y provocó heridas leves a dos funcionarios del Cuerpo Nacional de Policía.
El conductor kamikaze, un inmigrante de origen subsahariano, se encuentra detenido.
La Delegación del Gobierno tiene claro que la forma de actuar del conductor del vehículo, aleccionado perfectamente sobre qué dirección y puerta debía elegir para intentar acceder a Melilla, revela la decisiva participación de las mafias en esta nueva modalidad de intento desesperado y violento de acceso a Melilla.
Esta nueva práctica de intento de entrada en Melilla deriva en un extremo riesgo tanto para los ocupantes de los vehículos kamikazes como para los miembros de las fuerzas de seguridad de servicio en la frontera, peatones, otros vehículos y transeúntes en general.
A raíz de esto, el delegado del Gobierno, Abdelmalik El Barkani, no ha podido más que condenar enérgicamente este tipo de actuaciones delictivas y violentas “auspiciadas por mafias sin escrúpulos que buscan el negocio aún poniendo en serio riesgo la vida de seres humanos”.