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El amor y el perdón vuelven a presidir la noche del Jueves Santo melillense
Cinco pasos de tres cofradías diferentes han realizado esta tarde-noche su estación de penitencia por las calles de la ciudad
Publicada en InfoMelilla el 18 de abril de 2014
La hermandad, el amor y el perdón de nuevo se han dado cita en las calles de Melilla, en la noche del Jueves Santo.
Tras ser traicionado por Judas, Jesús, que se encontraba orando en el huerto de Getsemaní, ha sido prendido por los soldados romanos y se encuentra viviendo ya sus últimas horas. Unas últimas horas de amargura y dolor representadas en Nuestro Padre Jesús Cautivo de Medinaceli, que ha iniciado su estación de penitencia desde su Casa Hermandad, la Iglesia de Santa María Micaela, en el barrio de la Victoria.
Con sus manos atadas y una túnica púrpura, Cristo se dirige apesadumbrado hacia su destino, y lo hace acompañado por mujeres de mantilla, nazarenos y por la Banda de Cornetas y Tambores de la Cofradía, que arropan en este último trance. A escasos metros, el difícil camino también ha sido recorrido por María Santísima del Rocío, madre dolorosa que no abandona a su hijo.
Paso a paso, en un deambular largo y acompañado, madre e hijo han alcanzado el centro de la ciudad, y ha sido en la Avenida Juan Carlos I donde, un año más, siguiendo una tradición que se remonta al año 2001, el Cautivo ha concedido la liberación de una interna del centro penitenciario de Melilla, a la que se le anticipa la libertad condicional. Se trata de un gesto infinito de amor del Cautivo tras el cual ha continuado su marcha.
Y mientras esto ocurre, se ve ya aproximarse a Nuestro Padre Jesús de la Flagelación, titular de la Cofradía de Batería Jota, que muestra sin contemplaciones las heridas que los soldados han causado en su cuerpo y que aparece atado a una columna con el gesto de dolor y la mirada perdida.
El Flagelado camina seguido de cerca por Nuestra Señora del Mayor Dolor, que llora amargamente el trance por el que atraviesa su hijo, próximo ya a su última hora.
Pero el Jueves Santo de Melilla ha dado mucho más de sí, ya que a las 20.30 horas, y con un recorrido corto pero cargado de intensidad, ha salido a la calle el Cristo de la Paz, de la Cofradía de la Soledad, acompañado por la Banda de Música Ciudad de Melilla y por mantillas que muestran su luto. Un Cristo crucificado que ha cumplido con su misión y que espera inerte el momento de la Resurrección.