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El sueño europeo de un licenciado en Derecho comienza en la valla de Melilla
Ibrahim es un joven de Mali que asegura que ha cumplido parte de su sueño consiguiendo entrar en Melilla
Publicada en InfoMelilla el 25 de febrero de 2014
El sueño europeo que anhelan muchos inmigrantes que esperan en territorio marroquí comienza en la valla de Melilla. Quedarse a un lado o a otro puede suponer un cambio que muchos llevan meses esperando.
Ire es un maliense de 24 años licenciado en Derecho que ha cumplido una parte de ese sueño de entrar en Europa, algo que ha conseguido tras acceder a Melilla junto a otros cien subsaharianos.
En un español muy fluido, Ibrahim, como se llama realmente, ha relatado a Efe que muchos de los que han conseguido tocar suelo español son compatriotas suyos, pero que hay también compañeros de otras nacionalidades.
Según ha explicado, el salto de ayer, protagonizado por unas 500 personas, ha sido "difícil", ya que las fuerzas de seguridad marroquíes, a las que denomina como sus "hermanos", porque como él también son musulmanes, "pegan demasiado".
Dice que en España les han tratado "muy bien", ya que, nada más llegar al Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI), les han dado comida y ropa, unas camisetas de distintos colores que sirven para identificar a los "recién llegados".
Su deseo es seguir en España con sus estudios y poder conseguir un futuro mejor que el que tenía en su país y que el que ha vivido en los montes marroquíes a lo largo de los seis meses que ha permanecido allí, malviviendo en campamentos.
En Mali, como muchos de sus compañeros, tiene a sus padres y a una hermana, un lazo que no ha sido suficiente, ya que, asegura, lo mejor es "buscar una forma para salir".
Hoy comienza para él y para otros muchos una nueva etapa, no exenta de dificultades, ya que a todos los inmigrantes que entran en España de manera irregular se les abre un expediente de expulsión que, aunque en muchos casos nunca llega a ejecutarse, es una losa para sus aspiraciones.
La entrada hoy de unos cien inmigrantes subsaharianos a Melilla es el cuarto intento consumado en lo que va de año, tres de los cuales se han registrado en un mismo día de la semana, el lunes.
El primer asalto masivo al perímetro fronterizo de 2014 se produjo el día 15 de enero, aunque los avistamientos, los amagos, los acercamientos se producen prácticamente a diario, a veces protagonizados por hasta mil personas.
Con la primera entrada del año a través de la valla -antes ya se habían registrado llegadas en pateras- al menos sesenta inmigrantes consiguieron acceder a la ciudad autónoma, de unas 250 personas que lo protagonizaron.
Apenas unos días más tarde, el 20 de enero, en torno al medio centenar de subsaharianos consiguió igualmente llegar a Melilla.
Hasta el 17 de febrero se sucedieron las intentonas, algunas de las cuales dejaron incluso inmigrantes encaramados en el vallado durante varias horas, como ocurrió el 2 de febrero.
Sin embargo, fue hace justo una semana, cuando se produjo la mayor entrada de los últimos años cuando 150 subsaharianos consiguieron entrar a la ciudad, un número muy elevado que recuerda a los registrados en 2005, cuando se produjo la denominada "crisis de la valla".
En la última semana, en la que el tema de la inmigración ha sido actualidad nacional, los intentos se han seguido sucediendo, hasta tres en un mismo día, aunque ninguno de ellos se había consumado hasta hoy.
Las entradas que se han registrado este año tienen un patrón común: se han producido entre las 06.30 y las 09.00 horas y tres de ellas un lunes -20 de enero, 17 y 24 de febrero-.
Los inmigrantes realizan un mismo recorrido una vez que han superado el doble vallado, de unos seis metros de altura, superando también el doble cordón policial, en Marruecos y en España.
Tras entrar en Melilla, la mayor parte de los subsaharianos se dirigen el CETI, donde se les da una primera atención y desde ahí se trasladan hasta la Jefatura Superior de Policía, tal y como marca la vigente ley de extranjería.
Muchos de los inmigrantes comparten vivencias, historias parecidas, desde que salen de su país, hasta su convivencia en Marruecos, donde esperan el momento adecuado de dar el salto a Europa a través de Melilla.
Tras ser registrados por la Policía, regresan al CETI, un centro más que saturado, ya que, antes de la entrada de hoy, acogía a unas mil personas, más del doble de su capacidad idónea que es de 480.
La presión migratoria que vive Melilla es similar e incluso superior a la de 2005, según señalan a Efe fuentes policiales, aunque el número de inmigrantes que consigue acceder a territorio español es menor que hace ocho años.
Los motivos principales de que sean más los que lo intentan, pero menos los que lo logran, son el refuerzo de efectivos, la mejora del vallado y, sobre todo, la colaboración que está prestando Marruecos.
Noelia Ramos