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La Casa de Melilla en Almería continúa con su programa de viajes ‘Conozcamos nuestros pueblos’ con una visita a Oria
A su llegada a pueblo fueron recibidos por el alcalde Marcos Reche, quien les dio la bienvenida
Publicada en InfoMelilla el 10 de junio de 2014
Continuando con su programa de viajes ‘Conozcamos nuestros pueblos’, los socios de la Casa de Melilla en Almería han tenido la oportunidad en esta ocasión de conocer Oria, una población almeriense con mucho encanto.
El viaje comenzó temprano, a las 9,00 horas, y su punto de partida fue la sede de la casa regional, desde donde la expedición emprendió un viaje de dos horas en autobús.
Una vez en Oria, salió a su encuentro el alcalde Marcos Reche, acompañado el concejal de Turismo y los guías les acompañarían durante su visita, y a continuación se dirigieron al Salón principal de la Alcaldía, donde los socios de la Casa de Melilla pudieron conocer detalles sobre este pueblo.
Antes de concluir este encuentro, la presidenta de la casa regional, Lola Ruiz, entregó al alcalde de Oria un libro de Melilla Viva, mientras que Marcos Reche hizo entrega de un folleto de las 7 maravillas de Oria y un libro sobre la Vida y Muerte en la Sierra de las Estancias, escrito por Jerónimo Martin Álvarez.
Tras recorrer las instalaciones del ayuntamiento, y con tres guías turísticas a su disposición, los socios de la Casa de Melilla iniciaron un recorrido por las calles de Oria, donde pudieron conocer cada rincón y cada espacio monumental. Entre las zonas visitadas destacan el famoso molino de agua corriente y de constante circulación, la Basílica de Nuestra Señora de la Mercedes, su patrona, la iglesia de la Sagrada Familia, el caserío de los Cerricos, la fuente de los caños de agua corriente, la ‘Polaca’, los lavaderos del Rualor y la ermita de San Gregorio, patrón de esta localidad.
El grupo se dedicó a admirar las casas en sus estrechas calles mientras se dirigían al restaurante, donde ya había preparada una exquisita y buena comida que saborearon acompañada de cerveza fría y buen vino, no sin antes detenerse a comprar en las tiendas artículos característicos del pueblo, como unos buenos pasteles, bollería, carnes y embutidos caseros elaborado exquisitamente.
Acabada la comida, la expedición se dirigió de nuevo al autobús para volver de nuevo a la capital y regresar al punto de partida, algo que hicieron sobre las 20.00 horas.