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Guelaya se opone al proyecto de remodelación de la desembocadura del Río de Oro

La organización cree que la instalación de cualquier obstáculo en la desembocadura sería contraproducente

Publicada en InfoMelilla el 11 de marzo de 2015

La Organización Guelaya ha desmentido cualquier tipo de relación con el proyecto de remodelación de la desembocadura del Río de Oro que presentó la Ciudad Autónoma hace unos días. En un comunicado remitido a los medios la ONG afirma rotundamente que “los melillenses que lean que Guelaya ha pedido que el Rio de Oro forme parte del sendero verde y que para eso hay que 'repasar' el hormigón ya existente, y se lo crean, deben saber que no es verdad y que no hemos perdido la cabeza”.

Para la organización ecologista el proyecto de remodelación del tramo final del cauce, con el fin de evitar la acumulación de agua estancada, es “grotesto”. “Pensar que un cauce que tiene agua, que corre hacia el mar, o que, cuando no llueve, el agua se estanca, y crea pozas o charcas es una deficiencia ¡del Río de Oro! es más que grotesco, es insensato y fruto de la mayor ignorancia de lo que quiere decir tener o gestionar un Río”

Por otro lado, tal y como señala Guelaya, el control de los mosquitos de la zona solo puede ser garantizado por las aves insectívoras del Río cercano “que no pueden reproducirse en los jardines del Agua y buscan la soledad del cauce” lo que refuerza su postura contra el proyecto. “Quien diga que queremos conectar el sendero verde, con un río hormigonado no nos escuchó el día que se lo explicamos” afirma el comunicado.

Es más, para la ONG la medida presentada sería contraproducente, ya que la instalación de un estanque ayudaría a la proliferación de los insectos. “Un estanque, por definición, será un placer para las muchas especies voladoras que tienen su hábitat natural y dependen de aguas 'estancadas', pero con iluminación y fuentes, como si la siguiente riada no se lo fuera a llevar todo por delante”.

La instalación de cualquier elemento, en opinión de Guelaya, que suponga un obstáculo en la desembocadura supondría un grave error en el caso de producirse una riada. “¿Vamos a poner un estanque con luces de colores en la desembocadura cuando a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir le molesta en el cauce hasta la vegetación natural de ribera?” se pregunta la ONG.

Para la organización ecologista la única que aprueba es la elevación de los muros de contence contención en el tramo final por el riesgo de desbordamiento, aunque es una medida que, a su parecer, no justifica el presupuesto de la obra. “No vale 775.000 euros, ni mucho menos”, afirma.