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Sobriedad y elegancia en el Viernes Santo melillense enlutado por la muerte de Cristo
Cinco pasos procesionales han representado en las calles de la ciudad el dolor y la tristeza por la muerte de Jesús
Publicada en InfoMelilla el 4 de abril de 2015
Como cada Viernes Santo, la sobriedad, las lágrimas y la oración llenaron las calles de Melilla. Unas calles teñidas de luto que fueron testigos de excepción del paso en procesión de María Santísima de la Piedad, un grupo escultórico de la Cofradía del Humillado en el que el cuerpo inerte de Jesús yace sobre el regazo de su madre.
También pudieron presenciar los melillenses la salida en procesión del Santísimo Cristo del Socorro, conocido como ‘el Cristo de las Buganvillas’, el Santísimo Cristo Yacente y Nuestra Señora de los Dolores en su Soledad, pertenecientes a la Cofradía del Nazareno, que representaron unos de los momentos más significativos de la Semana Santa de Melilla, la muerte de Cristo.
Y como es habitual cada Viernes Santo, el último paso procesional en salir a la calle fue el de la Soledad de Nuestra Señora, titular de la Cofradía del Sagrado Corazón, imagen de María enlutada representando el dolor inmenso de la madre ante la pérdida de su hijo.
La Soledad protagonizó además uno de los momentos más especiales de la Semana Santa de Melilla. Fue durante su paso por el Callejón de la Soledad, donde se le hizo una ofrenda floral y donde los portadores del trono cedieron sus puestos durante unos minutos a todo aquel que quiso portar a la Virgen en sus hombros.