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Teleictus, un paso adelante para proteger la calidad de vida
INGESA recuerda que las enfermedades cerebrovasculares son una de las causas más frecuentes de hospitalización, muerte y discapacidad en España y, dentro de ellas, el ictus tiene un importante peso tanto cualitativo como cuantitativo
Publicada en InfoMelilla el 28 de octubre de 2015
Con motivo de la celebración del Día Mundial del ictus, desde el Instituto Nacional de Gestión Sanitaria en Melilla (INGESA) se recuerda que las enfermedades cerebrovasculares son una de las causas más frecuentes de hospitalización, muerte y discapacidad en España y, dentro de ellas, el ictus tiene un importante peso tanto cualitativo como cuantitativo.
El impacto de esta enfermedad es muy importante y supone la segunda causa de mortalidad en la población general (la primera en mujeres). Además representa un gasto sociosanitario muy elevado que, previsiblemente, se verá incrementado en los próximos años debido al envejecimiento poblacional -dado que el ictus está íntimamente ligado a la edad- y ello se está viendo reflejado en un aumento constante de los ingresos hospitalarios.
El estudio NEDICES (Acrónimo inglés de Neurological Disorders in Central Spain) muestra una prevalencia de enfermedad cerebrovascular en la población anciana del centro de España (65 años o más), ajustada a la población europea del 4,9 %. La tasa estandarizada a la población europea de casos incidentes de eventos cerebrovasculares en sujetos de 18 años o más, del estudio IBERICTUS, es de 186,96 casos por 100.000 habitantes y año.
Un ictus es una enfermedad neurológica que se produce cuando el flujo sanguíneo del cerebro se interrumpe, bien por una hemorragia o por una trombosis. Está relacionada con la edad (el riesgo aumenta con la edad), el sexo (es más frecuente en hombres que en mujeres), la raza (los afroamericanos tienen un riesgo mayor que los caucásicos), y la herencia genética (el riesgo es mayor en las personas con antecedentes familiares).
El Ictus es una urgencia neurológica debido a que los mecanismos lesionales que se desencadenan una vez ocurrida la isquemia o la hemorragia cerebral progresan muy rápidamente y es corto el periodo durante el que los tratamientos aplicados pueden tener eficacia.
Organización asistencial y “código ictus”
La disponibilidad de tratamientos específicos altamente eficaces, hace necesaria la adecuación de los sistemas de organización asistencial y de la dotación de los centros hospitalarios capacitados para atender pacientes con ictus; el elevado coste de estos medios hace prioritario el organizar de forma adecuada los sistemas de atención para que cualquier paciente pueda acceder a los mismos; dicha organización comprende la coordinación de los diferentes niveles asistenciales para asegurar el mínimo tiempo de respuesta que permita la rápida evaluación y tratamiento del paciente en medio hospitalario por especialistas en neurología.
En este sentido se ha mostrado útil la implantación del llamado “código ictus” que hace referencia a la actuación coordinada de los servicios de urgencias extrahospitalarios con los centros hospitalarios que atenderán al paciente. Está demostrado que el código ictus extrahospitalario reduce los tiempos de atención y la demora en la aplicación del tratamiento. De igual forma las urgencias hospitalarias deben organizar la atención a estos pacientes para reducir las demoras. En ambos niveles (extra e intrahospitalarios) existen protocolos de actuación muy eficaces y dirigidos a la consecución de estos objetivos.
Un paso adelante en Melilla
Tras estos pasos anteriores, la telemedicina ha permitido en el Área de Salud de Melilla la comunicación en directo con un centro de referencia de ictus durante 24 horas los 365 días del año contando con neurólogos y radiólogos experimentados en el abordaje y tratamiento de esta patología. Ello supuso completar el circuito asistencial considerado como óptimo ante esta enfermedad y dar en la sanidad pública de Melilla un paso decisivo en la prevención de sus graves consecuencias, incluida la muerte.
Este modelo de atención, como como Teleictus, se puso en marcha en el Hospital Comarcal de Melilla en el mes de marzo del presente año y ha sido activado hasta el momento en nueve ocasiones lo que ha permitido un manejo más seguro y efectivo en los pacientes. Cuatro de éstos pacientes han recibido tratamiento fibrinolítico , mejorando así su evolución y su calidad de vida.
Hábitos saludables
Por último, hay que recordar aquellos factores de riesgo que contribuyen al desarrollo del ictus y que pueden ser evitados por las personas, librarse de ellos supondría una mejora en la prevención contra el ictus, como el consumo excesivo de alcohol; el hábito de fumar, el uso de drogas ilícitas; la inactividad física, la obesidad; la presión arterial alta (es el factor más importante y a menudo pasa inadvertida); y la diabetes, y niveles elevados de colesterol.
En definitiva, se debe de destacar la importancia de controlar estos factores contribuyentes -bien de forma causal o complementaria- en la aparición del ictus, mediante el mantenimiento de un estilo de vida saludable que siempre debe de estar acompañado de los controles sanitarios, indicados según la edad y los antecedentes personales.