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El INGESA recomienda a los diabéticos musulmanes un control médico exhaustivo previo al mes Ramadán

Asegura que durante el Ramadán los mayores riesgos los tienen los pacientes con diabetes mellitus tipo 1 o en tratamiento con insulina, las embarazadas y los enfermos en diálisis insuficiencia renal

Publicada en InfoMelilla el 6 de junio de 2016

EFE

La Dirección Territorial del Instituto Nacional de Gestión Sanitaria en Melilla (INGESA) ha aconsejado prudencia a las personas diabéticas en el inicio del mes de Ramadán y realizarse un control médico exhaustivo previo al inicio del ayuno.

En una nota de prensa, el INGESA ha informado de que el mes sagrado del ayuno en la comunidad islámica de la ciudad constituye una obligación para todos los musulmanes adultos y sanos, exceptuando a los menores de 12 años, enfermos, ancianos, embarazadas y mujeres en periodo de lactancia.

En Melilla hay miles de personas que profesan esta religión y que padecen diferentes tipos de diabetes que, en caso de que decidan cumplir con el mes de ayuno, deben realizarse un control médico exhaustivo previo.

Según el INGESA, durante el Ramadán los mayores riesgos los tienen los pacientes con diabetes mellitus tipo 1 o en tratamiento con insulina, las embarazadas y los enfermos en diálisis insuficiencia renal.

Así como, los que tienen el azúcar en sangre por encima de 150mgr%, los que han sufrido una cetoacidosis los tres meses previos, aquellos con tratamiento oral, con complicaciones cardiacas o pacientes diabéticos que vivan solos.

Los facultativos recomiendan que una persona con diabetes, antes de iniciar el mes de ayuno, debe consultar a su médico sobre la dieta que debe seguir y las modificaciones que debe realizar en la medicación que se suministra, también sobre la actividad física aconsejable o permitida durante este período de tiempo.

El INGESA advierte de que un paciente con diabetes puede tener una bajada importante del azúcar en sangre durante el día en Ramadán, así como en la segunda mitad del día, después del Iftar.

El paciente se abstiene de comer, especialmente hidratos de carbono, durante 18 horas, por lo que no puede almacenar reservas de azúcares en el hígado como recurso ante una hipoglucemia.

Además, los pacientes en tratamiento con insulina especialmente, o incluso con antidiabéticos orales, están en riesgo de caer en coma durante el ayuno.

Los que tan sólo siguen dieta y ejercicio están expuestos a hipoglucemias que, en caso de no ser resueltas de inmediato, pueden agravarse hasta caer en coma, ya que las reservas quedan vacías debido a la abstinencia prolongada.

También existe el peligro de la hiperglucemia, es decir, de la elevación de los niveles de glucosa en sangre durante la noche, debido a un excesivo apetito tras el prolongado ayuno diurno por lo que se aconseja prudencia en la ingesta de alimentos.