El Gobierno da luz verde ambiental a seis perforaciones de hasta 3.500 metros para investigar la energía geotérmica en Melilla

El proyecto busca aprovechar el calor del subsuelo para producir electricidad y reducir la dependencia del fueloil. Los estudios apuntan a temperaturas superiores a 200 grados y la empresa promotora prevé iniciar las perforaciones en 2026, aunque todavía necesita nuevas autorizaciones.

Redacción · Publicada el 11 de octubre de 2026

El monte Gurugú visto desde la zona de Melilla, con su cumbre coronada por las ruinas de una fortificación, laderas de matorral y casas en primer plano bajo un cielo nublado.
Foto: MeliYa
El Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico ha dado un paso importante para el desarrollo de la energía geotérmica en Melilla. El Boletín Oficial del Estado (BOE) publicó este sábado, 10 de octubre, una resolución ambiental favorable a un proyecto que contempla seis perforaciones de hasta 3.500 metros de profundidad para investigar las posibilidades de aprovechar el calor del subsuelo melillense como fuente de energía. La resolución, firmada el pasado 22 de septiembre por la Dirección General de Calidad y Evaluación Ambiental, determina que el proyecto promovido por Melilla Geothermal Energy no necesita someterse a una evaluación de impacto ambiental ordinaria, al no preverse efectos adversos significativos sobre el medio ambiente siempre que se cumplan las medidas de protección establecidas. Se trata de un avance administrativo relevante, aunque todavía no supone la autorización definitiva de las perforaciones ni de la construcción de una central eléctrica. Los sondeos están ligados a la solicitud de prórroga por dos años del permiso de investigación minera «Melilla Geothermal Energy» n.º 001, y la decisión de autorizar el proyecto corresponde al órgano sustantivo, la Dirección General de Política Energética y Minas. Antes de obtener esa autorización, la empresa tendrá que aportar un informe del organismo competente en Patrimonio Cultural de la Ciudad Autónoma y contar con las autorizaciones correspondientes de la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir para actuar en la zona de policía del río de Oro y reinyectar el agua extraída.

Indicios de temperaturas superiores a los 200 grados bajo Melilla

Uno de los aspectos más llamativos del expediente es la información obtenida durante las investigaciones geológicas realizadas en los últimos años. Los estudios han identificado indicios de un yacimiento hidrotermal situado a unos 2.500 metros de profundidad, así como estructuras circulares entre los 3.000 y los 3.500 metros que podrían corresponder a células de convección natural asociadas a temperaturas superiores a los 200 grados centígrados. Estas temperaturas todavía deben confirmarse mediante perforaciones profundas, pero podrían resultar especialmente interesantes para la generación de electricidad. También se ha analizado el agua de los sondeos de la ciudad, cuya profundidad media se sitúa entre 150 y 200 metros, y en varios de los cuales se han registrado temperaturas de entre 35 y 39 grados. El potencial geotérmico de Melilla está relacionado con su situación geológica, entre la dorsal de Alborán y la cordillera rifeña, en un entorno marcado por la presencia de estructuras volcánicas como el Gurugú, ya en territorio marroquí. El objetivo de las nuevas perforaciones será comprobar qué temperaturas se alcanzan realmente, qué cantidades de fluido existen, cuál es su presión y si el recurso puede aprovecharse de forma continuada y económicamente viable.

Perforaciones en Cabrerizas, el río de Oro y el parque Juan Carlos I

El proyecto inicial contemplaba nueve sondeos, aunque la empresa promotora renunció a tres de ellos en noviembre de 2025. La propuesta finalmente evaluada comprende seis perforaciones distribuidas por distintas zonas de Melilla. Dos se localizan en Cabrerizas, sobre terrenos que antiguamente estuvieron vinculados a depósitos de agua potable; otros dos se sitúan en el entorno del río de Oro y los dos restantes se proyectan en el parque forestal Juan Carlos I. Precisamente este último emplazamiento tendrá prioridad. El Ministerio establece expresamente que las investigaciones deberán comenzar por el sondeo número 3, situado en el parque Juan Carlos I, con la intención de evitar intervenciones en las zonas ambientalmente más sensibles si los primeros resultados permiten caracterizar suficientemente el yacimiento. La maquinaria necesaria para las perforaciones tendrá una altura estimada de entre 30 y 45 metros y cada intervención podría prolongarse entre 45 y 65 días. El propio expediente reconoce que existen viviendas situadas a unos 40 metros de determinados puntos de actuación, por lo que las operaciones podrían ocasionar molestias por ruido, circulación de maquinaria pesada y otras actividades propias de las perforaciones.

Una alternativa energética para reducir la dependencia del fueloil

El interés del proyecto trasciende la investigación geológica. Su objetivo a largo plazo es estudiar una alternativa al actual modelo de generación eléctrica de Melilla, muy condicionado por la utilización de combustibles fósiles. A diferencia de otras renovables, como la energía solar o la eólica, la geotermia profunda puede ofrecer una producción relativamente constante, sin depender directamente de las horas de sol o de las condiciones del viento. El sistema que se estudia para Melilla consistiría en extraer fluidos calientes del subsuelo, aprovechar su energía térmica y devolver posteriormente el agua al yacimiento mediante otro sondeo, formando un circuito de extracción y reinyección. Si las investigaciones confirmasen un recurso suficiente, podría desarrollarse una instalación capaz de producir electricidad y eventualmente proporcionar energía térmica para otros usos. El documento ambiental señala que la escasez de suelo disponible y las limitaciones que impone el aeropuerto han dificultado el desarrollo de determinadas alternativas de generación renovable de gran escala. No obstante, todavía es pronto para establecer qué porcentaje del consumo eléctrico de Melilla podría cubrir una futura instalación geotérmica. Su capacidad dependerá de los resultados de los sondeos, de los costes de explotación y de las autorizaciones necesarias para construir una central.

¿Quién está detrás de Melilla Geothermal Energy?

La empresa promotora, Melilla Geothermal Energy SL, inició su actividad en marzo de 2022 con domicilio en la avenida Cándido Lobera de Melilla y un capital social de 3.000 euros. Según los datos publicados por el Registro Mercantil, desde su constitución figuran como administradores mancomunados Saúl Ismael Minguela Fernández y Carlos Jesús Díaz Álamo. Posteriormente, en febrero de 2024, se inscribió que la sociedad había pasado a tener como socio único a Earth Energy Explorer SL, una empresa constituida en Madrid en septiembre de 2022 y especializada en la investigación y desarrollo de recursos geotérmicos. La matriz está vinculada a los mismos promotores. En abril de 2024, Saúl Minguela y Carlos Díaz fueron nombrados administradores mancomunados de Earth Energy Explorer, según consta en el Boletín Oficial del Registro Mercantil. El grupo constituyó además, en febrero de 2024, otras siete sociedades dedicadas a la geotermia con denominaciones correspondientes a distintos territorios: Madrid, Almería, Ciudad Real, Valencia, Cáceres, Cartagena y Ourense. Todas fueron inscritas con domicilio social en Madrid y Earth Energy Explorer como socio único. En su página web, Earth Energy Explorer presenta Melilla como el único proyecto incluido en su apartado de iniciativas en ejecución y asegura haber completado los estudios de superficie y el modelo geológico tridimensional del subsuelo. La compañía sitúa las perforaciones de investigación en 2026, aunque esa previsión está condicionada a la obtención de los permisos correspondientes.

Una empresa estadounidense participa como asesora técnica

El proyecto también cuenta con colaboración internacional. En febrero de 2026, la compañía estadounidense Teverra anunció un acuerdo con Earth Energy Explorer para participar en el desarrollo del proyecto geotérmico melillense. Teverra está especializada en el análisis del subsuelo y en tecnologías relacionadas con la geotermia. Su participación comprende tareas de caracterización geológica, evaluación de recursos, reducción de riesgos y asesoramiento técnico para las futuras perforaciones. En aquella comunicación, Carlos Díaz, presentado como socio y director técnico de Earth Energy Explorer, destacó que esta colaboración permitiría evaluar el recurso de forma sistemática y reducir los riesgos asociados a las perforaciones y al desarrollo del proyecto. Por su parte, Teverra defendió las posibilidades de Melilla para desarrollar una fuente energética local que contribuya a disminuir la dependencia de combustibles importados.

Una subvención de más de seis millones de euros que finalmente fue desestimada

La trayectoria administrativa del proyecto presenta también un antecedente significativo relacionado con su financiación. En noviembre de 2023, Melilla Geothermal Energy figuró en una propuesta provisional del Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE) para recibir una ayuda de 6.081.670,63 euros destinada al estudio de viabilidad del proyecto. Se trataba de una propuesta de concesión parcial, ya que la empresa había solicitado 7.283.564,22 euros y el presupuesto disponible en aquella fase de la convocatoria no permitía atender íntegramente la cantidad solicitada. Sin embargo, la resolución definitiva de febrero de 2024 incluyó expresamente el expediente de Melilla entre los desestimados. Según el documento oficial, la empresa no pudo adquirir la condición de beneficiaria al no aportar el resguardo de constitución de la garantía exigida ante la Caja General de Depósitos. Este dato resulta especialmente relevante porque el portal especializado ThinkGeoEnergy publicó el 6 de febrero de 2026 que el estudio de viabilidad del proyecto melillense había recibido una subvención de 6 millones de euros, y su edición en español, PiensaGeotermia, lo repitió el 28 de febrero. La documentación definitiva del IDAE de aquella convocatoria no respalda esa afirmación. La propuesta inicial de ayuda no llegó a convertirse en una concesión definitiva. En la documentación oficial consultada no se ha identificado una concesión posterior que permita afirmar que la empresa recuperó esa financiación, por lo que los recursos económicos con los que se ejecutarán las próximas perforaciones constituyen todavía una cuestión pendiente de aclarar.

La sismicidad, considerada el principal riesgo del proyecto

Uno de los capítulos más destacados de la resolución ambiental es el dedicado al riesgo sísmico, tanto natural como potencialmente inducido por las perforaciones y la reinyección de fluidos. El Ministerio llega a señalar que la sismicidad constituye el mayor riesgo del proyecto y dedica especial atención a las diferencias entre los argumentos de la empresa promotora y las investigaciones científicas disponibles. Mientras que el promotor sostiene que la sismicidad inducida en yacimientos hidrotermales similares al de Melilla es inexistente, el órgano ambiental cita estudios que respaldan la posibilidad contraria. Entre ellos figura una investigación sobre el incremento de la actividad sísmica asociado a sondeos geotérmicos en el entorno de la ciudad francesa de Estrasburgo, en la región de Alsacia. El Ministerio advierte de que la inyección de agua u otros fluidos a determinadas presiones puede desencadenar movimientos sísmicos bajo ciertas condiciones geológicas, especialmente cuando existen fallas cuya actividad o características no se conocen suficientemente. Esto no significa que las perforaciones previstas en Melilla vayan a provocar terremotos, pero sí que el riesgo debe ser estudiado y vigilado. Por ello, se exige establecer una red de sismógrafos coordinada con el Instituto Geográfico Nacional, que deberá tener acceso a los datos para poder evaluar cualquier alteración y adoptar las medidas que considere necesarias.

La protección de los acuíferos y del río de Oro

Otro aspecto especialmente sensible es la protección de los acuíferos de Melilla, fundamentales para el abastecimiento de agua de la ciudad. La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir ha reclamado medidas para impedir que las perforaciones provoquen contaminación o comunicaciones no deseadas entre las distintas masas de agua subterránea. Los sondeos deberán sellarse con un material aislante adecuado hasta la profundidad que establezca el Instituto Geológico y Minero de España. Las operaciones de reinyección quedarán condicionadas a las autorizaciones y exigencias del organismo de cuenca. También se han establecido condiciones para controlar el ruido, gestionar los residuos y proteger la fauna y la vegetación. La resolución recuerda, además, que los residuos de roca procedentes de la perforación, conocidos como detritus, no están entre los admitidos por el vertedero de inertes de Melilla. Por ello, si no existe una instalación local autorizada para su tratamiento, deberán trasladarse a la Península y entregarse a un gestor autorizado. Especial atención recibe el entorno del río de Oro, donde se encuentra la denominada laguna de los pájaros, un espacio que alberga especies como el galápago leproso y el zampullín. Por eso, si los sondeos previstos en ese ámbito resultan estrictamente necesarios, su ubicación definitiva, las instalaciones auxiliares y las medidas de protección que se apliquen deberán contar con el visto bueno previo de la Dirección General de Sostenibilidad Ambiental de la Ciudad Autónoma.

El siguiente paso: comprobar si Melilla puede producir electricidad con el calor de su subsuelo

El proyecto geotérmico de Melilla comenzó su tramitación en 2022, recibió el permiso inicial de investigación en 2023 y ha desarrollado desde entonces distintos estudios geológicos y geofísicos. La nueva resolución supone uno de los avances administrativos más importantes registrados hasta ahora, pero quedan cuestiones decisivas por resolver. La empresa tendrá que conseguir las autorizaciones pendientes, concretar las condiciones de las perforaciones, cumplir las exigencias ambientales y garantizar los recursos necesarios para financiar las investigaciones. Solo después de realizar los sondeos y comprobar las verdaderas características del yacimiento será posible determinar si Melilla dispone de un recurso geotérmico capaz de transformarse en una fuente competitiva de electricidad. En caso de resultados positivos, la eventual construcción y explotación de una central eléctrica requerirá un proyecto independiente y su correspondiente tramitación administrativa y ambiental. Por ahora, el gran interrogante sigue estando a varios miles de metros bajo el suelo de Melilla: saber si el calor que alberga el subsuelo puede convertirse en una nueva fuente de energía para la ciudad.