El obispo Satué llama a leer el Concilio Vaticano II sin rupturas ni excesos

En una carta a la diócesis de Málaga y Melilla, José Antonio Satué pide interpretar el Vaticano II en continuidad con la tradición de la Iglesia, frente a lecturas que lo presentan como una ruptura.

Redacción · Publicada el 23 de septiembre de 2026

El obispo de Málaga y Melilla, José Antonio Satué, ha dirigido una carta a los diocesanos en la que aborda cómo debe interpretarse el Concilio Vaticano II, en el contexto de lo que describe como dos lecturas opuestas que, según explica, coinciden en entenderlo como una ruptura con la tradición de la Iglesia.

Según indica el obispo, por un lado hay sectores tradicionalistas que sostienen que el Concilio introdujo una discontinuidad con la enseñanza anterior, en asuntos como la libertad religiosa, el ecumenismo o la relación con otras religiones. Satué señala que últimamente han proliferado en redes sociales publicaciones que atribuyen a esa supuesta ruptura los males actuales de la Iglesia.

Por otro lado, el obispo apunta a una corriente que, apelando a lo que llama un «espíritu del Concilio», considera que el Vaticano II abrió una transformación todavía pendiente de completar con nuevas reformas. Satué advierte que muchas de esas propuestas no aparecen en los textos conciliares ni responden, a su juicio, a la intención original de las actas del Concilio.

Frente a ambas posturas, la carta recuerda unas palabras de Juan Pablo II, pronunciadas en un discurso del 27 de febrero de 2000: «Leer el Concilio suponiendo que conlleva una ruptura con el pasado, mientras que en realidad se sitúa en la línea de la fe de siempre, es una clara tergiversación». Satué añade que Benedicto XVI invitó a comprender el Concilio desde una «hermenéutica de la reforma», es decir, de renovación dentro de la continuidad.

Para el obispo, el Concilio supuso una renovación real, pero no el nacimiento de una Iglesia distinta: la Iglesia anterior y posterior al Vaticano II es, sostiene, la misma Iglesia. Satué defiende que la tradición no es una colección de fórmulas antiguas para repetir sin más, y considera ingenuo ignorar que la Iglesia ha cambiado en muchas de sus expresiones a lo largo de su historia, así como problemático que alguien pretenda señalar en qué etapa concreta se encuentra la «Iglesia verdadera».

La carta concluye que defender el Concilio implica dejar hablar a sus propios documentos, leerlos en relación con el magisterio anterior y posterior, y procurar poner en marcha sus enseñanzas.

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Foto: Diócesis de Málaga (lo de Melilla)