Don Felipe y Doña Letizia cierran en la ciudad autónoma una visita de dos días a Ceuta y Melilla, pendiente desde hacía «demasiado tiempo», y alertan de que «cualquier amenaza a la frontera de un estado miembro lo es al conjunto de la UE».
Redacción
· Publicada el 14 de octubre de 2026
Sus Majestades los Reyes han puesto este miércoles el broche de oro a su visita a las ciudades autónomas con una jornada en Melilla en la que Don Felipe ha pronunciado un discurso de marcado carácter institucional y europeo. Ante las autoridades y vecinos de la ciudad, el Rey ha querido lanzar un mensaje inequívoco: «Melilla es España y Melilla es Europa: su frontera es frontera de la Unión; una frontera única, que no distingue flancos ni puntos cardinales, pues se basa en un acervo compartido de derechos, libertades y responsabilidades ciudadanas».
El Monarca, que ha estado acompañado en todo momento por la Reina, ha advertido además de que «cualquier amenaza a la frontera de un estado miembro lo es, por tanto, al conjunto de la UE», en un contexto marcado por los «sucesos de este verano» que, según ha reconocido, obligaron a retrasar un viaje que la Corona tenía previsto realizar «este mismo año».
El discurso del Rey en Melilla.
Una visita «pendiente desde hacía demasiado tiempo»
«La Reina y yo estábamos deseando estar aquí, en Melilla, con todos vosotros», ha arrancado Don Felipe, quien ha subrayado que este desplazamiento a Ceuta y Melilla «estaba pendiente desde hacía demasiado tiempo». El Rey ha explicado que la visita estaba prevista antes de los acontecimientos estivales, pero ha reivindicado que, en todo caso, «demuestra una vez más lo importante que es para la Corona estar presente lo más posible por todo el país».
Tras agradecer la «Llave simbólica» entregada por las autoridades locales —«será siempre testimonio y recuerdo de vuestra acogida, de vuestra lealtad; como también lo será de nuestro compromiso con Melilla»—, Don Felipe ha tenido palabras de reconocimiento para los servidores públicos de todas las administraciones, cuyo trabajo «hace posible» que la ciudad funcione a diario en materia de seguridad, servicios públicos, comercio y «tolerancia y respeto entre credos, razas y culturas».
Consciente de la tensión acumulada en las últimas semanas, el Rey ha admitido que «son días de inquietud» y ha agradecido «doblemente» el cariño recibido. Asimismo, ha elogiado el «temple» demostrado por los ceutíes —«una ciudad que aquí en Melilla sentís, por razones obvias, tan cercana»— y ha insistido en la necesidad de «preservar ese clima de civismo» y de «seguir haciendo las cosas bien en términos de convivencia».
Melilla, «suma de culturas» en la que «empieza España»
Buena parte del discurso ha estado dedicada a la identidad de la ciudad. Don Felipe ha descrito Melilla como «una ciudad rica en diversidad, en cultura, con un patrimonio singular e inconfundible», y ha citado expresamente el faro, la ciudadela medieval —Melilla la Vieja—, los ejemplos de arquitectura modernista y «los templos de las cuatro culturas». «Sois una ciudad fascinante que merece la pena venir a conocer y a vivir», ha proclamado.
El Rey ha vinculado esa convivencia con la posición geográfica de la ciudad, «donde África y Europa se tocan» y «donde empieza la UE». En ese marco, ha apelado a que «dos reinos, España y Marruecos, deben velar siempre por construir y preservar una relación de buena vecindad, que mire por un futuro de provecho mutuo a través de la paz, la seguridad, la estabilidad y la cooperación». «Eso exige confianza y responsabilidad, basadas en la buena fe. Lo creo posible y deseable», ha añadido.
El Rey, en el atril, con la Reina a su lado.
Llamada a la unidad institucional
En clave política, el Jefe del Estado ha defendido que «las discrepancias, lógicas —e incluso necesarias en una democracia avanzada— deben ir siempre de la mano de la unidad institucional y la búsqueda del entendimiento, que es garantía de estabilidad y la mejor fórmula para un trabajo eficaz». «Todas las instituciones, empezando por la Jefatura de Estado, debemos trabajar siempre con esa misma conciencia del bien común. Eso piden y en eso confían los ciudadanos», ha afirmado.
Don Felipe ha cerrado su intervención con un mensaje de optimismo y de futuro, invitando a los melillenses a «seguir pensando en clave de futuro» porque «el porvenir de esta ciudad lo hacéis cada vez que os reunís, participáis en la vida pública, abrís las tiendas, los mercados, los colegios y cuidáis unos de otros». «Nunca dejéis de creer en el futuro de Melilla porque detrás de ese futuro —impulsándolo— estamos todos», ha dicho, antes de asegurar que la ciudad «merece sentir más a menudo el abrazo y la cercanía de todos los españoles. No a pesar de vivir aquí, sino precisamente por eso».
Los Reyes, que no han ocultado su deseo de volver —«nos vamos con ganas de volver»—, han concluido con un doble viva coreado con los asistentes: «¡Viva Melilla! y ¡Viva España!».
El encuentro de los Reyes con la sociedad civil melillense. Vídeo: Casa de S.M. el Rey.
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