La directora provincial de Educación critica el retraso de la Escuela Infantil «Dolores Bartolomé» y pregunta cuándo abrirá, qué alternativa tendrán las familias y de dónde saldrán los dos millones de euros que Melilla debe devolver.
La Escuela Infantil «Dolores Bartolomé», que debía haber abierto este curso con 197 plazas, sigue sin terminar sus obras. Las familias afectadas no cuentan, según denuncia la directora provincial del Ministerio de Educación, Formación Profesional y Deportes (MEFPyD) en Melilla, Elena Fernández Treviño, ni con una fecha real de apertura ni con una alternativa para escolarizar a sus hijos.
Un plazo que venció en junio
En una entrevista en Televisión Melilla, Fernández Treviño ha explicado que el plazo para finalizar la infraestructura se prorrogó varias veces hasta vencer definitivamente en junio. Atribuye parte del retraso a que el inicio del proceso para contratar la dirección facultativa de la obra se demoró casi un año, lo que a su juicio hizo perder un tiempo decisivo. Ha reconocido que en cualquier obra pueden surgir dificultades, pero ha insistido en que la Ciudad conocía los plazos que debía cumplir.
«Cuando hay un retraso tan grande, hay que asumir que la gestión no ha sido todo lo diligente que podía haber sido», ha afirmado. La directora provincial ha preguntado también «de dónde van a sacar esos dos millones de euros» de financiación europea que, según ha señalado, Melilla tendrá que devolver al no haber concluido la obra dentro del plazo.
Críticas a la información dada a las familias
Fernández Treviño ha centrado buena parte de sus reproches en la información trasladada a la ciudadanía. Ha criticado que el consejero de Educación, Miguel Ángel Fernández Bonnemaisón, mantuviera que la escuela abriría en septiembre cuando, según ella, ya sabía que no llegaría a tiempo. También ha cuestionado que a finales de agosto dijera estar a la espera de una respuesta sobre los fondos europeos pese a que el plazo había vencido en junio.
«Cuando somos responsables de una gestión, tenemos que hablar con sinceridad a la ciudadanía», ha declarado. A su juicio, el Ejecutivo local debería haber explicado a las familias que el centro no abriría al comienzo del curso y haberles presentado una alternativa.
La opción descartada de Gabriel de Morales
La directora provincial ha recordado que ofreció al Gobierno local la posibilidad de utilizar de forma provisional las aulas del colegio «Gabriel de Morales», actualmente sin uso, para acoger a los niños hasta que estuviera terminada la nueva escuela. Según ha explicado, la Ciudad descartó esa opción alegando que el derribo de las instalaciones era inminente, algo que, señala, todavía no se ha producido.
«Podían haber arreglado las aulas en verano para dar cabida a esos 197 niños y niñas a principios de curso», ha defendido Fernández Treviño, que considera que esas instalaciones han quedado abandonadas mientras las familias siguen esperando una solución.
La directora provincial ha resumido sus críticas en tres preguntas dirigidas al consejero de Educación: cuándo abrirá realmente la Escuela Infantil «Dolores Bartolomé», por qué no se preparó un plan alternativo y de dónde saldrá el dinero que debe devolverse. «Sigue sin haber respuesta a la ciudadanía», ha concluido.