Local · Terrorismo
Guardia es nombrado Hijo Predilecto Melilla y recibe Medalla Oro
Publicada en MeliYa el 19 de diciembre de 2002
El guardia civil Antonio Molina, asesinado el martes en un tiroteo con dos etarras que conducían a Madrid un coche bomba, fue nombrado hoy Hijo Predilecto de Melilla, su ciudad natal, en la que también una calle llevará su nombre, y se le concedió la Medalla de Oro a título póstumo.
La decisión fue aprobada por unanimidad de todos los grupos parlamentarios en una sesión plenaria extraordinaria y urgente de la Asamblea que se inició con un minuto de silencio y concluyó con un aplauso de los diputados asistentes.
En el Pleno de la Asamblea se leyó una declaración institucional en la que se recordó que "su muerte no ha sido en vano, ha sido en defensa de la vida y libertad de los ciudadanos" y que Antonio Molina "ha muerto como un héroe cuando ejercía la profesión por la que sentía vocación, la de Guardia Civil".
Por ello, y en nombre de todos los melillenses, se acordó concederle a título póstumo la Medalla de Oro, máximo galardón que impone la Ciudad Autónoma, nombrarle Hijo Predilecto de Melilla y denominar un vial paralelo al paseo marítimo "Guardia Civil Antonio Molina Martín".
Al término de la sesión, el presidente melillense, Juan José Imbroda (UPM), dijo a los periodistas que Antonio Molina "ha muerto como un héroe y porque era un magnífico profesional de la Guardia Civil detuvo un coche cargado con 130 kilos de explosivos, por lo que no podíamos menos que guardar su memoria para futuras generaciones".
Añadió que tanto Melilla como toda España le estarán "eternamente agradecidas" y deseó que "su sacrificio sea el último, y que esta banda de canallas y salvajes, que cobran por matar, que son mercenarios de la muerte, acabe de una vez".
Por su parte, el delegado del Gobierno, Arturo Esteban, que acudió al Pleno, deseó que la actuación del guardia civil asesinado por ETA "sirva de acicate y estímulo a sus compañeros del instituto armado, a las instituciones y a la sociedad española".
También consideró que "no es el momento" de abrir el debate sobre el cumplimiento íntegro de las penas dictadas contra etarras, algo que reclamaron ayer familiares del agente al conocer que uno de los terroristas que le disparó, Jesús María Etxeberria Garaikoetxea, estaba en la calle pese a haber sido condenado a 36 años de prisión en 1989.