Local · Terrorismo
Madre despide agente como "valiente que ha salvado muchas vidas"
Publicada en MeliYa el 18 de diciembre de 2002
Pocos de los cientos de melillenses que acudieron hoy a la capilla ardiente del guardia civil Antonio Molina, asesinado ayer por dos etarras cerca de Madrid, pudieron contener las lágrimas cuando su madre, María Dolores, dijo aferrada al féretro de su hijo: ¡Mi valiente, has salvado muchas vidas!".
Perteneciente a una estirpe de guardias civiles, el agente fallecido recibió hoy el cariño y el reconocimiento de sus paisanos, de las autoridades estatales y locales y, especialmente, de sus compañeros del instituto armado, algunos llegados desde Madrid.
Los padres y sus cuatro hermanos, que ayer se desplazaron a Madrid, regresaron esta tarde a Melilla en un avión militar acompañando al féretro, que posteriormente fue cubierto con la bandera española, entregada a la familia, destrozada, tras el entierro.
María Dolores, visiblemente afectada, estuvo rodeada en todo momento por su familia, por el ministro de Interior, Angel Acebes, el teniente coronel de la Guardia Civil de Melilla, Domingo Aguilera, el presidente melillense, Juan José Imbroda, y el delegado del Gobierno, Arturo Esteban.
Siempre mantuvo aferrada contra su pecho la Medalla de Oro al Mérito de la Guardia Civil que Acebes impuso esta mañana a título póstumo a su hijo, al que no cesó de hablar, recordándole momentos entrañables con una voz queda y entrecortada por las lágrimas.
Madre y esposa de guardias civiles, María Dolores recibió el cariño del instituto armado y de sus paisanos, que abarrotaron primero el salón principal de la casa cuartel, donde se instaló la capilla ardiente y se ofició el responso, y después el cementerio de la Purísima Concepción.
En la despedida de su primogénito, recibió como consuelo las palabras de quienes le recordaron que al menos su sacrificio salvó otras vidas contra las que ETA preparaba un atentado.