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Inmigrantes consideran Ceuta y Melilla ciudades de paso hacia UE

Publicada en MeliYa el 1 de diciembre de 2002

EFE

Los inmigrantes que llegan ilegalmente a Ceuta y Melilla, a veces engañados por las redes de tráfico clandestino de personas que les aseguran que se encuentran en la península, consideran ambas ciudades "de paso" ya que su objetivo es instalarse en territorio peninsular o países europeos.

El delegado del Gobierno en Melilla, Arturo Esteban, dijo hoy que por este motivo "es más fácil" que se produzcan repatriaciones de inmigrantes en ambas ciudades, que "no son destino" de estas personas.

De hecho, los inmigrantes clandestinos que han pasado por el Centro de Estancia Temporal (CETI) de Melilla han sido expulsados o bien regularizados por cuestiones humanitarias, pero el porcentaje que de éstos se ha quedado en la ciudad es inapreciable y tras obtener la documentación se les trasladó a la península.

En noviembre se han reactivado en ambas ciudades norteafricanas las repatriaciones de inmigrantes, principalmente de origen asiático, y se debe a "la firma de convenios con países con los que no se tenía o a acuerdos con Embajadas sobre documentación de ciudadanos extranjeros inmigrantes ilegales en este país" y a la conclusión de los expedientes de expulsión, dijo Esteban.

La mayoría de estas expulsiones correspondieron a personas procedentes de Pakistán y Argelia que pasaron varios meses acogidos en los Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Ceuta y Melilla.

Tras entrar clandestinamente en ambas ciudades, en la práctica totalidad de los casos desde Marruecos, los inmigrantes solicitan su regularización documental y traslado a la península, donde esperan conseguir un trabajo, para lo que en algunos ocasiones recurren a medidas de presión como la huelga de hambre.

Por otra parte, Esteban afirmó hoy que los acuerdos adoptados el jueves por los ministros de Interior de la Unión Europea sobre inmigración ilegal son "tremendamente importantes" ya que es "fundamental" que haya una política común sobre este asunto "que no afecta sólo a España sino a toda Europa" y que se instauren proyectos para que las inversiones y los gastos sean "comunes".

Entre los acuerdos de los Quince destacan el plan de repatriación voluntaria y forzosa de inmigrantes ilegales que prevé operaciones coordinadas y el reparto de los costes de expulsión; un acuerdo político sobre las condiciones mínimas de acogida de los demandantes de asilo en la UE; que la Comisión negocie el acuerdo de readmisión de los inmigrantes ilegales de Argelia, Albania, China y Turquía, y que se impongan penas máximas de al menos ocho años de prisión para quienes trafican con seres humanos.