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Juez sobresee accidente y culpa a torres "absoluta falta control"
Publicada en MeliYa el 11 de diciembre de 2002
La Audiencia Nacional ha sobreseído el caso del accidente sufrido en 1998 por un avión que cubría la línea Málaga-Melilla, en el que fallecieron los 38 ocupantes tras estrellarse en Marruecos, aunque el juez destaca la "absoluta falta de control" de las torres de Melilla y Sevilla sobre el vuelo.
El juez de la Audiencia Nacional Guillermo Ruiz Polanco decretó en un auto, al que tuvo acceso Efe, el sobreseimiento libre y archivo de las diligencias previas por este caso, aunque deja abierta la vía civil para los herederos que aún no hayan cobrado las indemnizaciones, decisión que recurrió el fiscal.
El accidente del avión Pauknair en el que murieron 38 personas ocurrió el 25 de septiembre de 1998.
En el auto, el juez exculpa a la tripulación y señala que "ante la absoluta falta de control de la torre de Melilla y del control de Sevilla, tuvo que preocuparse de autocontrolar su posición y la de otro avión que, procedente de Madrid, tenía como destino el aeropuerto de Melilla".
Añade que la tripulación del avión siniestrado tuvo que mantener por ese motivo "constantes conversaciones" con el avión procedente de Madrid, que "momentos antes del impacto contra el Cabo de Tres Forcas (Marruecos) se encontraba prácticamente encima suyo, en una fase de vuelo visual en la que ninguna autoridad aérea controlaba su posición y situación para poder evitar el fatal desenlace".
Según el auto de sobreseimiento, basado en el informe de la Comisión de Investigación del Ministerio de Transportes y Marina Mercante de Marruecos -que aún no ha sido aprobado por los dos Estados implicados, el español y el marroquí- los análisis toxicológicos que constataron la presencia de 0,41 gramos de alcohol por litro de sangre en el cadáver del piloto, Diego Clavero Muñoz, "no aportan informaciones significativas".
El juez señala que los cadáveres "con grandes mutilaciones" estuvieron "más de nueve horas a la intemperie en pleno mes de septiembre en una zona norteafricana que favoreció la descomposición de los cuerpos, el proceso de putrefacción y la producción postmorten de etanol".
Sin embargo, el Instituto Nacional de Toxicología descartó que esa cantidad de alcohol tuviese su origen en la descomposición del cadáver, porque transcurrió "poco tiempo" desde la muerte del piloto hasta su autopsia y posterior refrigeración, "por lo que no se puede admitir científicamente que el alcohol etílico encontrado se debiera a la descomposición".
Ruiz Polanco señaló también en su auto que la comisión técnica marroquí determinó que el avión, un BAE-146, estaba "en perfecto estado de navegación, no hubo averías o anomalías que afectasen al avión y sus sistemas y equipos funcionaron con normalidad".
Por su parte, el fiscal presentó un recurso de reforma y subsidiaria de apelación basándose en que "de conformidad con el auto, la causa del accidente fue la absoluta falta de control de la torre de Melilla y del control de Sevilla", por lo que pide que se continúe la investigación para "conocer quiénes eran los responsables" de dichas torres de control el día del siniestro.