Opinión
La Trasparencia de Imbroda es Evidente
Publicada en MeliYa el 9 de agosto de 2002
Esto es un artículo de opinión. Lo que dice es de Veritas, no del portal.
Veritas
En los últimos días, circuló la noticia de que nuestro Presidente, Sr Imbroda, pudiera ser una de las personas espiadas por encargo de los dirigentes de la Caja de San Fernando, de Sevilla. No sabemos, ni la razón, ni si existe algún fundamento para ser objeto de esta presumible investigación, y mucho menos, de ser cierta, que podía perseguir, la Caja San Fernando espiando a nuestro actual Presidente.
Independientemente de ello, el comentario a estas noticias, del Sr. Imbroda, ha sido tajante, al afirmar que está muy tranquilo y su “conducta es de una total transparencia “.
En esto de la conducta transparente del Sr. Imbroda, si estamos de acuerdo, La evidencia y transparencia de una forma de ser y del proyecto personal final que persigue siempre ha sido, y sigue siendo, transparente, evidente y claro: Juan José Imbroda, hará siempre lo que sea, para mantenerse en el “ machito de la política”; se alineara con lo que sea, convertirá aliados en enemigos, o viceversa, según demanden sus circunstancias, pero siempre con al ánimo y meta “ claramente transparente” de conseguir la mejor posición personal, política.
Presumiblemente, el Partido Popular Local, con la falta de sentido, y oportunidad política que le ha caracterizado en los últimos años, y que demostró en varias ocasiones, con la actuación de Velazquez, en el pasado; ahora, apoyará la candidatura de Imbroda, como presidenciable, en las próximas Elecciones Autonómicas, cabreando nuevamente a la mayoría de los afiliados - que salvo los colocados actualmente - no comulgan con esa solución.
La situación actual de Melilla, el apoyo decidido de los Gobiernos de Aznar a nuestra comunidad, las agresiones fácticas, y sobre todo verbales de Marruecos, la decidida postura del Gobierno Central frente a las mismas, han creado un ambiente, donde el Partido Popular - por el sentido común, y una especial conciencia colectiva del pueblo de Melilla - lleva las “ elecciones de calle”, sin que en ello tenga nada que ver, sino más bien a pesar de, la trayectoria política de Antonio Gutiérrez, ni mucho menos la de Imbroda.
Melilla, porque sabe cual es la situación, y lo que más le interesa, votará mayoritariamente al Partido Popular, en esta situación y coyuntura histórica de hoy, sean cuales sean los candidatos locales, porque es consciente de que el Gobierno central de Aznar, es quien mejor se alinea con las necesidades y exigencias de ahora y las garantías del futuro.
En estos momentos, los que “no querían depender de Madrid”, U.P.M. y PIM, a pesar de contar con personas interesantes, validas y de buena fe dentro de sus filas, nada tienen que hacer en la nueva coyuntura, porque la oleada de sentido común y sensatez de la ciudadanía melillense, los barrerá de la arena política. Es el momento, de que el PP local, sin ataduras, cambalaches, y compromisos, elija las personas, más idóneas, limpias y descontaminadas, dando un aire nuevo de frescura política, para ser candidatos y después de las Elecciones Autonómicas. coordinen desde el ámbito local, los destinos de nuestra comunidad, “ estando en permanente contacto y sintonía con Madrid”
Tiene sentido, es este nuevo proyecto, cuando no se le necesita para nada, contar con Imbroda, que por su “ transparencia política” , si le conviniera, podría volver al localismo inútil, a las componendas, y a los proyectos disgregadores y frustrantes, para la estabilidad y futuro de Melilla.
El Sr. Gutiérrez, tiene ahora la oportunidad histórica de lograr la cohesión de los transcendentales intereses de Melilla, gracias al tirón y apoyo del Gobierno que le cobija, o bien caer en el aldeanismo y frivolidad que ya se demostró en el pasado reciente. Esperemos, que por una vez tenga valentía política, altura de miras, y sepa que los melillenses en su conjunto- los que van a votar- si saben lo que quieren, y los resultados serán el reflejo de su voluntad colectiva, que nada tiene que ver, con los viejos nombres locales que viven de la política, ni los amíguetes peloteros de su circulo.