Reportaje

Melilla, una ciudad rica en monumentos e historia

Las esculturas y sus autores forman parte de la propia

Publicada en MeliYa el 23 de julio de 2002

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En cualquiera de sus calles y plazas Melilla presenta monumentos de gran belleza que conforman un paisaje urbano definitorio de la historia más reciente del siglo XX. Las esculturas, protegidas legalmente junto al denominado ensanche modernista que presenta más de mil edificios de este estilo obra en su mayoría del arquitecto catalán Enrique Nieto,

proliferan en las principales arterias y siguen una evolución artística muy similar a las de las propias construcciones, dando un ejemplo de armonía y singularidad para Melilla. Si empezamos por la Avenida de Juan Carlos I Rey nos encontramos con el monumento a los Héroes de España, obra precisamente de Nieto y del pintor Victorio Manchón, que fue inaugurado en 1942. Este monumento, junto a otros erigidos durante la dictadura de Franco, forma parte de una serie de obras que intentan suprimirse desde organismos como el Colectivo Ciudadano para la Supresión de Símbolos Franquistas, por lo que lamentablemente aparece deteriorado y pintado en sus partes exteriores.

En el centro de la Plaza de España nos encontramos el monumento a los Héroes de España y al Ejército de África, del mismo período, que con frecuencia es sometido a diferentes restauraciones y protagoniza una de las zonas de mayor belleza de la ciudad.

Como ciudad vinculada al Ejército Melilla no podía dejar de rendir un permanente homenaje a este estamento, y ofrece obras como la situada en el puerto, en homenaje al que fuera fundador de la Legión y posterior jefe del Estado, Francisco Franco. Este trabajo, de Enrique Novo, se complementa con otro ubicado a la entrada del Acuartelamiento del Tercio Gran Capitán 1º de la Legión cuyo protagonista principal es un legionario anónimo en posición de cercanía a una niña, para reflejar los vínculos de hermanamiento entre la sociedad civil y la militar y la presencia constante de esta unidad en Melilla desde 1921.

Afectada por las mismas críticas aparece la Cruz de los Caídos, que junto al monumento a San Francisco de Asís podrían enmarcarse en un estilo de esculturas religiosas muy característico del franquismo, y aún presentes en las calles de la ciudad. En el interior del Parque Hernández no dejan de pasar desapercibidas la escultura a Félix Rodríguez de la Fuente, que anualmente adquiere un singular protagonismo dentro de la bendición franciscana de animales del 4 de octubre, y el busto a Lope de Vega, ubicado en otro lugar privilegiado de este pulmón natural de Melilla.

Historia Con la evolución de la ciudad los monumentos han sufrido transformaciones o cambios de ubicación. Así sucede precisamente con la estatua al comendador de la Casa Ducal de Medina Sidonia y conquistador de Melilla, Pedro de Estopiñán, que se ubicó inicialmente en una plaza que llevaba su nombre tras el edificio del Palacio de la Asamblea y desde hace varios años está situada en otra plaza de Melilla la Vieja, rebautizada con motivo de este traslado. Incorporado en fechas más recientes al patrimonio monumental nos encontramos a la subida a Melilla la Vieja el monolito conmemorativo del Levantamiento del Sitio de Melilla, que anualmente es recordado coincidiendo con la festividad de San José, el 19 de Marzo.

Escultores La proliferación de obras contrasta, sin embargo, con el reducido número de autores locales dedicados a esta difícil disciplina artística. El más destacado, por su amplia trayectoria y proyección internacional, es sin duda Mustafa Arruf, cuya obra más característica de los últimos años es la denominada "Encuentros". Este trabajo, de grandes dimensiones y fundido en acero cortén, se inauguró dentro de los actos conmemorativos del V Centenario de Melilla, en 1997, y preside la entrada al moderno puerto deportivo, proyectando una visión diferente de estas instalaciones. De Arruf pueden destacarse también otras obras como el busto de Fernando Arrabal situado en el Parque Hernández, y reinaugurado recientemente por el propio escritor, y los de Victorio Manchón y Enrique Tierno Galván, ubicados en la Escuela Municipal de Enseñanzas Artísticas. Cabe señalar otras creaciones dedicadas al escritor Miguel Fernández y el maestro Juan Caro, de gran calidad aunque menos conocidas dentro de la nómina profesional de este consagrado escultor. Otro de los escultores reconocidos es Juan Antonio Diago, cuyo trabajo más sobresaliente era el denominado "Homenaje al modernismo", que hasta fechas recientes se ubicó a la entrada de la Avenida de Castelar. Aunque no residente en Melilla Pepe Gámez podría ser el tercer y más consolidado autor, de fama internacional, nacido en la ciudad. Su obra está expuesta en museos de todo el mundo, y como muestra, aunque pequeña, de este trabajo, encontramos a la entrada del Tesorillo una figura femenina que obtuvo uno de los premios en las desaparecidas bienales de Pintura y Escultura "Pedro de Estopiñán".