Local · Patrimonio
Derriban edificio modernista sobre el que se pidió protección
Publicada en MeliYa el 18 de enero de 2003
El edificio de estilo modernista que albergó la antigua sala de mandos del cuartel de Artillería de Melilla, que diseñó en 1911 Emilio Alzugaray, se está demoliendo pese a que la Comisión de Patrimonio admitió a trámite un expediente de solicitud de declaración de bien de interés cultural.
Integrado en un conjunto de edificios construidos para albergar al Rey Alfonso XIII, al entonces presidente del Gobierno Canalejas, a varios de sus ministros y a algunos capitanes generales, que visitaron Melilla durante una semana tras el desastre del Barranco del Lobo, fue considerado de interés arquitectónico por un experto melillense que solicitó su declaración de bien de interés cultural para evitar que fuese demolido en las actuales obras de construcción de la base militar única.
Aunque la Comisión de Patrimonio admitió a trámite este expediente, no se llegó a remitir al Ministerio de Cultura, del que depende la declaración de bien de interés cultural al tratarse de un edificio público, por lo que no hubo notificación alguna a la Comandancia General, que emprendió esta semana su demolición, según confirmaron hoy a Efe fuentes militares.
Según dichas fuentes, la única construcción declarada bien de interés cultural en ese conjunto es el Fuerte de Alfonso XIII, que se respetará en la construcción de la base militar única, donde en 2006 se reunificarán todos los acuartelamientos melillenses.
Por su parte, el consejero de Cultura, Javier Martínez (PP), indicó a Efe que al existir "dudas" sobre su valor arquitectónico, se pidió un informe a un "conjunto de expertos", que aún no ha llegado, por lo que ya no podrá salvar el edificio.
Esta construcción de una única planta rectangular se levantó junto a otros edificios para instalar al séquito real y gubernamental que visitó Melilla durante una semana tras el desastre del Barranco del Lobo, uno de los episodios más trágicos para España de las campañas de Africa.
Ante la falta de instalaciones para albergarlos se ordenó al ingeniero militar Alzugaray -padre de buena parte del patrimonio arquitectónico modernista de Melilla- que construyese un conjunto de edificios que se denominaron Campamento Real, junto a donde estaban instaladas las tropas de Artillería, que acabaron por ocuparlo y convertirlo posteriormente en su acuartelamiento.