Local · Patrimonio
La Ciudad muestra interés por restaurar la antigua Residencia Militar de Oficiales
El edificio sufre un importante deterioro en sus estructuras más importantes
Publicada en MeliYa el 22 de enero de 2003
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La antigua Residencia Militar de Oficiales ubicada en la calle General Astilleros sufre desde hace algunos años un progresivo deterioro de sus estructuras que ha obligado al Ministerio de Defensa a apuntalar algunas zonas interiores, para evitar la desaparición completa del inmueble. Aunque los arquitectos militares no han presentado aún una declaración de ruina técnica el edificio está protegido por la posibilidad de desprendimientos, y desde hace algún tiempo únicamente habita una de las viviendas una familia que espera la concesión de otra casa por parte del Ministerio de Defensa. Fuentes de la Comisión de Patrimonio confirman que la Ciudad Autónoma intenta conservar el edificio tras la futura cesión que realizará el Ministerio de Defensa. La fecha de esta enajenación está pendiente de ser concretada, pero dependerá, entre otros aspectos, de la celeridad con la que Comandancia General desaloje en su totalidad el inmueble con el traslado de los actuales inquilinos a un pabellón militar. El inmueble no está protegido como Bien de Interés Cultural como otros edificios históricos de la ciudad de estilo modernista, pero las mismas fuentes de Patrimonio consideraron que sí se incluye en el Plan General de Ordenación Urbana y la fachada debería ser conservada, por representar uno de los ejemplos importantes de estilo neoplateresco en Melilla.
Edificio singular
La antigua Residencia de Oficiales de la Hípica fue construida en 1944 y es obra del ingeniero militar Mariano del Pozo quien siguió el estilo arquitectónico del Palacio Monterrey, que con anterioridad habían intentado utilizar otros arquitectos militares. Del Pozo utilizó como elementos más destacados de la arquitectura de este edificio las torres laterales, la fachada principal con columnas, la típica crestería calada y las galerías en las torres, recreando arqueológicamente unas formas que veintidós años antes había intentado plasmar el también ingeniero militar Mariano Campos para un edificio de estilo regionalista destinado a albergar a la Comandancia General que nunca se llegó a construir, según los datos del historiador melillense Antonio Bravo. Este intento de Mariano Campos sí se reutilizaría en 1948 de forma parcial en la reforma de portada con columnas de la fachada de la Comandancia General.